Diez días de furia homicida

POR José Luis Durán King
La atracción inmediata entre dos hombres culmina en la muerte de un trabajador –al que roban 20 dólares y un paquete de cigarros— y de una mujer que, tras ser atada a un árbol, es ejecutada con un tiro en la frente
Kevin Crump, al momento de su captura (mako.org.au)
Allan Baker y Kevin Crump tenían días de haber salido de prisión cuando se encontraron. Hasta el 2 de noviembre de 1973 ninguno sabía de la existencia del otro, aunque ambos tenían un robusto expediente criminal que incluía robo, asalto a mano armada y tráfico clandestino de autopartes. De hecho, Baker manejaba un auto robado de una granja en Boggabilla, al oeste de New South Wales, Australia, al momento en que vio caminando por la carretera a Crump y lo invitó a subir.

Fue amor a primera vista. Como siempre en los delitos cometidos en pareja, uno de los individuos es el elemento dominante, mientras que el otro reacciona, obedece. En esta mancuerna, Baker llevaba la voz cantante, aunque esto no significaba necesariamente que podía llegar solo al extremo de su potencial transgresor: la sociedad entre él y Crump superó cualquier expectativa.
Al día siguiente de conocerse sellaron su pacto de amistad. Fue su boda de sangre. Ian Lamb, de 43 años, se despidió de su madre, quien lo ayudaba los sábados a lavar ropa y al quehacer de la casa. Minutos después tomó una carretera de Gosford hacia su trabajo. Aquella misma mañana, Baker y Crump habían comprado –con el poco dinero que le quedaba a cada uno de ellos— un rifle .308 y algo de munición. Ninguno de los dos quería volver a trabajar: vivirían de lo que obtuvieran de los demás.
Por haber salido muy temprano de su casa, Lamb se detuvo al lado del camino, donde bebió varias cervezas antes de hacer una siesta. Para su desgracia, Baker y Crump vieron el auto del hombre y decidieron detenerse y robarle la gasolina. De acuerdo con la declaración de Crump, su compañero, Allan Baker, se aproximó a Lamb por el lado del copiloto. Golpeó suavemente el vidrio de la ventana, pero el individuo seguía dormido. Malhumorado, Allan golpeó más fuerte, por lo que Lamb se despertó sobresaltado. Su despertar fue efímero, Baker accionó el gatillo del rifle. La bala se incrustó en la manzana de Adán de Lamb, quien tardó algunos minutos en morir.
El botín obtenido por los asesinos en este primer ataque movería a risa de no ser por su contexto de tragedia: 20 dólares, una cajetilla incompleta de cigarros y gasolina.
Con la sangre fría
Allan Baker, la personalidad dominante (dailytelegraph.com.au)
Ahora Baker y Crump tenían un rifle, cigarros, 20 dólares y gasolina para moverse. Baker (¿quién más?) propuso que fueran en busca de un granjero con el que había trabajado. El mito del propietario rural acaudalado al que alude Truman Capote en A sangre fría fue el aroma que atrajo a los tiburones urbanos, quienes viajaron cientos de kilómetros para llegar a Collarenebri. Por dos días, desde una estación abandonada de policía donde habían “acampado”, los asesinos observaron los movimientos de la familia Morse.
El 6 de noviembre, una vez conocida la rutina de la familia, la pareja fue en busca de la señora Virginia Morse, de 35 años, madre de tres, quien estaba sola. Su esposo no regresaría sino horas más tarde. Los intrusos ni siquiera cubrieron su rostro. Al parecer ya habían hecho el cálculo de que la mujer no sobreviviría esa visita. Después de recabar el dinero que había en la casa, Baker y Crump subieron a la víctima a su propio auto y tomaron la carretera. En el camino compraron cerveza y petróleo.
Tras alejarse de Collarenebri, el grupo viajó de noche hacia el norte para evitar ser detectado. En el trayecto la mujer fue violada en moteles y a campo raso. Aterrorizada, Virginia les preguntaba qué iban a hacer con ella. La respuesta llegaría pronto. Cuando los individuos se cansaron de la señora Morse, la ataron a un árbol, la violaron y torturaron.
Nuevamente Crump culparía a Baker de ser el asesino. El primero dijo que su compañero colocó el rifle entre las cejas de la mujer y accionó el gatillo, ejecutándola sin misericordia. Después, ambos rociaron de petróleo el cuerpo, le prendieron fuego y, tras apagarse, lo arrojaron a un río. También quemaron las prendas de vestir de Morsen.
El 13 de noviembre de 1973, diez días después del asesinato de Ian Lamb, mientras viajaban en el auto de su víctima, los hombres fueron detectados por unos patrulleros, con quienes intercambiaron metralla, aunque el dúo terminó por rendirse después de herir a un oficial.
Allan Baker fue condenado a cadena perpetua, mientras que Kevin Crump recibió 55 años de castigo. Ambos continúan en prisión. Las autoridades australianas han hecho hasta lo imposible por mantener encerrada a esta pareja homosexual que en sus primeros años vivió como matrimonio en la cárcel de Long Bay. Tras las protestas de la sociedad, que alegó que estos asesinos se daban la gran vida tras las rejas, los asesinos fueron reubicados en diferentes prisiones de New South Wales.