Arrestan a ocho, acusados de realizar sacrificios humanos

POR CNN México
Bajo los cargos de hacer rituales en honor de la Santa Muerte, ocho integrantes de una familia fueron detenidos por asesinar a dos niños y una mujer
El culto, cuya iglesia no es reconocida por las autoridades federales, se realiza principalmente en el centro de México (Cuartoscuro)
La policía estatal de Sonora detuvo el miércoles pasado a ocho personas señaladas como responsables del asesinato de dos niños y una mujer, así como de utilizar su sangre en rituales relacionados con el culto a la Santa Muerte. Los dos niños –ambos de 10 años—, y la mujer –Cleotilde Pacheco, de 55— fueron asesinados y su sangre derramada sobre un altar de la Santa Muerte para pedir por la protección de la familia Meraz, informó el vocero de la fiscalía local, José Larrinaga.

Los detenidos vivían en la pequeña comunidad minera de Nacozari de García, localizada a unos 250 kilómetros al norte de Hermosillo, la capital del estado. De acuerdo con la Procuraduría de Justicia local, los acusados reconocieron los asesinatos tras localizarse los restos de las víctimas en un predio cercano a su vivienda.
Según el informe oficial, la primera de las víctimas fue la mujer de 55 años, quien desapareció en 2009. En 2010 fue reportado como desaparecido el primero de los niños, y el segundo el pasado 6 de marzo.
Los detenidos, miembros de la familia Meraz, fueron presentados este viernes ante los medios locales.
“Nos pusimos de acuerdo todas”, dijo Silvia Meraz Moreno, de 44 años, en referencia al grupo de mujeres detenidas: Francisca Barrón Meraz, de 21 años; Georgina Barrón Meraz, de 20 años y una mujer de nombre Zoila Santacruz. La mujer atribuyó los crímenes a “cosas que cree uno”.
Ramón Palacios Meraz, de 28 años, dijo que la Santa Muerte “les pedía (a ellas) que los mataran”. En tanto, Eduardo Sánchez, de 37 años, afirmó que no sabía –hasta el momento de ser detenido— que uno de los niños asesinados fue uno de sus hijos. “Yo pensaba que se lo habían robado”.
Según Sánchez, presentó una denuncia por la desaparición del niño, que aunque no era su hijo biológico, lo crió desde chico. “Yo me ponía a llorar, y ellas nunca me dijeron nada”, dijo en referencia a las acusadas.
Tras conocerse el caso, investigadores estatales realizaron excavaciones en los alrededores de la vivienda, pero no localizaron más restos, por lo que creen que las tres personas fueron las únicas víctimas.
“No había ningún antecedente de esto en el estado de Sonora y no lo vamos a permitir”, afirmó el gobernador del estado, Guillermo Padrés Elías.
Padrés pidió a los sonorenses denunciar “cualquier práctica que creamos fuera de lo normal, que pueda poner en peligro a cualquier persona”, e informó que “hay un área de la secretaría de gobierno que se encarga de los asuntos religiosos».
*Rodrigo Aguilar, en la Ciudad de México, y Gregorio Ramírez Valdez, en Hermosillo, Sonora, contribuyeron con este reporte.
Marzo 30, 2012.