Primera retrospectiva del polémico Damien Hirst

POR Melissa Mota
Muchos críticos y especialistas consideran a este artista inmerecedor de una retrospectiva en una institución como la Tate, ya que lo perciben más como un empresario del arte que sólo busca enriquecerse con obras sin un contenido fuerte
(treehugger.com)
Damien Hirst (Bristol, 1965), uno de los artistas más criticados y admirados de las décadas recientes, tiene, después de más de 25 años de trabajo artístico, su primera retrospectiva en la Tate Modern Gallery. La muestra, que lleva el nombre del artista, se presenta dentro del contexto de los programas culturales paralelos a la Olimpiada 2012, que se celebrará en los próximos meses en Londres, y es, hasta el momento, el evento más concurrido.

Hirst comenzó su carrera artística dentro del grupo Young British Artists (YBA), conformado por jóvenes artistas británicos, la mayoría egresados del Goldmisths College en Londres bajo la tutela de Michael Craig y Richard Wentworth, el cual estuvo activo desde los años 80 hasta finales de los 90. Junto con destacadas personalidades como Sarah Lucas y Angus Fairhurst buscaban cuestionar aspectos sociales a través de obras controversiales basadas principalmente en objetos encontrados, con una clara influencia de Marcel Duchamp, así como de Jospeh Beuys, por su constante interés por la posición que el artista tiene dentro de la sociedad. A partir de los años 90, su estilo ya era reconocible por abordar temas relacionados con la muerte, la ciencia, la religión, el mundo artístico, la riqueza, la sociedad, la exploración de la moralidad y el ser humano. Galeristas como Charles Saatchi comenzaron a comprar su obra, impulsando su carrera.
Sus obras más emblemáticas y que más polémica causaron en aquel periodo de su carrera fueron las pertenecientes a la serie Historia natural, en las que utilizó animales sin vida; es el caso de “The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living”, una obra que consiste en un tiburón, pescado en Australia, puesto en un contenedor de vidrio en formol, con un peso de 22 toneladas. El resultado fue una obra inquietante y provocativa, ya que el tiburón se muestra en una posición amenazante.
The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living (selectism.com)
Algo similar puede verse en “Saint Sebastian. Exquisite Pain”, en la que el artista colocó a un ternero en formol, de la misma manera en la que ha sido representado el santo en la historia del arte. Por esta serie y otros trabajos, en 1995 fue merecedor del Premio Turner, otorgado por la Tate Gallery, el más importante en el terreno del arte contemporáneo en Gran Bretaña.
Saint Sebatian. Exquisite Pain (baucommons.blogspot.com)
La exposición actual, integrada por 70 piezas, muestra tanto sus obras tempranas como sus creaciones más recientes, como “For the Love of God”, en la que incrustó 8 mil 601 diamantes en un cráneo, nuevamente haciendo referencia a la muerte y al mercado del arte. La obra, que alcanzó la suma de 1 millón de dólares, será exhibida por vez primera en la galería, después de que desde 2007 no había sido expuesta al público. Destaca también “Spot Paintings”, una serie de pinturas iniciada desde 1986, que como su nombre lo indica, representa puntos de diversos colores en distintas posiciones; de todas las obras que conforman la serie, Hirst tan sólo realizó cinco, las demás han sido hechas por otras personas.
Spot Paintings (studio18.co.uk)
A pesar de su éxito internacional, muchos críticos y especialistas de arte contemporáneo consideran que el artista no es merecedor de una retrospectiva en una institución tan importante como la Tate, ya que más que artista lo perciben como un empresario del arte, que lo único que busca es enriquecerse con obras sin un contenido fuerte. Efectivamente, Hirst ha sabido cómo colocarse en el mercado del arte y promover sus obras; ejemplo de ello es cuando implantó un record de venta de 133 millones de euros por una de sus obras en la casa de subastas Sotheby’s, prescindiendo de sus galerías intermediarias, Gagosian y Jopling. En la actualidad, es el artista más rico del mundo, con una fortuna de aproximadamente 240 millones de euros y una colección de arte contemporáneo considerable, que en 2013 el público podrá ver en la galería que planea abrir en Londres.
Sin duda, la exposición seguirá despertando críticas, pero también será una buena oportunidad para quienes que no están relacionadas con su arte de conocer sus obras y comprender por qué ha sido un artista tan odiado y tan amado.
For the Love of God (en.wikipedia.org)