Tres tremendos tigres

POR Teófilo Huerta
Alguna vez integrante del PCM que hoy se extraña. René Avilés Fabila, prolífico escritor, es ameno a plenitud, gran conversador. Está muy bien conservado y se jacta de conquistador a sus 71 años
Mimo, por Darío Alarcón (colombia.com)
Mientras corra sangre por mis venas, habré de tener vivencias y podré narrarlas.
Culpable de hacer lo último es el buen amigo José Luis Durán King, a quien agradezco la deferencia y le felicito por dar vida a esta revista electrónica.
A finales de julio tuve felices experiencias con tres intelectuales mexicanos. Nuevamente la novedad de las redes sociales hizo posible el reencuentro con mi primo Juan Gabriel Moreno, el gran mimo (y prácticamente único) de México. A pesar del parentesco, no nos frecuentamos e incluso antaño nuestras respectivas edades, yo un chamaco y él un joven, impidieron que nuestros intereses coincidieran. Pasados los años le busqué para hacerle una nota en “Mi periodiquito” de Novedades, porque eso sí, bien sabía que era el gran mimo de México, formado en la escuela de Marcel Marceau. Justo en su domicilio de la colonia Del Valle pude testificar las múltiples notas que los diarios, principalmente extranjeros, le prodigaban a su quehacer.
Fue la muerte de nuestra abuela (mía materna, de mi primo paterna) la que nos reunió nuevamente en el cementerio. Recibí de mi primo una cariñosa muestra de afecto tras yo leer unos pensamientos religiosos de mi abuela en la libreta que había encontrado horas antes en su recámara hasta entonces.

El último nexo establecido con el primo fue a través de la sorpresiva participación de su hijo en el tv programa del Consumidor que conduje en los años noventa. El chico me mencionó que su papá también llevaba uno de mis apellidos y que era un famoso actor de la pantomima, en ese momento supe que quien me hablaba era mi sobrino.
Ahora gracias a una red social nos reencontramos y pronto nos vimos gracias también a un referente común: el escritor René Avilés Fabila, quien determinó lugar y fecha para un sencillo desayuno. Fue una mañana provechosa. Al primo lo vi por supuesto mucho más grande (supongo que su percepción sobre mi persona fue similar), su rostro acumula claramente los miles de gestos y experiencias de su arte. Comentó de su retiro profesional y de su continuidad como profesor de teatro en Filosofía y Letras de la UNAM. Allí se reencontró con su amigo René, con quien vivió sensibles experiencias cuando este último estuvo al frente de Difusión Cultural de la UNAM.
Gracias a la intervención de Luis Ernesto Pi Orozco realicé algunas colaboraciones con “El Búho” de Excélsior a mediados de los 90. Lo peculiar es que jamás traté con el maestro René (antes como estudiante había perdido la oportunidad de escogerlo como académico). Fue hasta 2006 que gentilmente me atendió y permitió exponer en su ahora revista del mismo nombre, un atroz suceso de plagio. Después, más generoso aún, me ha permitido publicar cuentos y poemas para convertirse así en mi padrino  literario.
René Avilés Fabila (ciudadania-express.com)
Alguna vez integrante del PCM que hoy se extraña. René Avilés Fabila, prolífico escritor, es ameno a plenitud, gran conversador. Está muy bien conservado y se jacta de conquistador a sus 71 años. El fin de semana recibió merecidamente, junto con José Agustín, copia de la Cédula Real de la fundación de la Villa de Carrión, Atlixco, Puebla. Además del café, bebí de la plática de Juan Gabriel y don René, que salpicadas por anécdotas pasó de las experiencias académicas al devenir y proyección de la cultura oficial: de tres a cuatro nombres se barajaron para tomar las riendas de la misma a finales de año.
Al siguiente día con motivo de la aparición de mi libro de cuentos acudí a ser entrevistado en Radio UNAM por Marcelino Perelló, quien también perteneció al PCM y fue líder estudiantil de la Facultad de Ciencias e integrante del Consejo de Huelga del movimiento de 1968 en México. El 68 a la distancia fue un valioso parteaguas de nuestra historia contemporánea; tuvo su escena trágica y su legado en la construcción de nuestra democracia pero sus líderes lejos de haberse caracterizado fraternalmente, además de sus distintos caminos, tuvieron a la larga visiones contrastantes sobre su movimiento.
Viejo lobo, puntual analista y crítico feroz de muchos temas, de amplia cultura, lépero, simpático, bohemio, buen anfitrión. Fue elocuente y generoso el Marcelino en la entrevista y más en la invitación a los tacos nocturnos en El Gallito. Allí, nostálgico, comió, conversó y cantó bajo la compañía de una guitarra y su equipo de producción. Fue una velada exquisita.

1 thought on “Tres tremendos tigres

  1. Tu generosidad te hace caer en la injusticia y en la exageración, querido Teófilo. Las tres las celebro y agradezco. Y no hacen de tu texto menos bello, sugerente y fluyente.

    Un abrazo apretado.

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