El Hijo de Sam, contra las masacres sin sentido

POR Abby D. Phillip
A los 59 años, y nacido de nuevo como cristiano, David Berkowitz evita hablar de cuando tuvo 24 años de edad, época a la que llama “perdida”, “atormentada”, “confusa” y “bajo control demoniaco”
David Berkowitz (Hulton Archive/Getty Images)
David Berkowitz, el hombre que hace 35 años disparó a 13 personas, matando a seis, dice que espera que la sociedad despoje a las armas de todo “glamur”
A raíz de la masacre del cine de Aurora, Colorado, y del tiroteo en un templo sij de Wisconsin, Berkowitz hace un llamado a poner fin a la violencia armada. “Todo esto es absurdo”, declaró Berkowitz al New York Daily News desde su celda en una prisión de máxima seguridad en el estado de Nueva York.

“La sociedad ha glorificado a las armas. Los jóvenes no tienen nada que hacer con un arma”, añadió.
Durante 13 meses a mediados de los años 70, Berkowitz, quien llegó a ser conocido como El Hijo de Sam, asoló las calles de los barrios de Nueva York con una pistola calibre .44, disparando a sus víctimas mientras estaban sentadas en sus coches o caminando en las aceras.
Berkowitz se burló de los detectives de Nueva York en notas enviadas al columnista Jimmy Breslin del Daily News, prometiendo en una de ellas “comprar a todos esos chicos que trabajan en el caso un nuevo par de zapatos”. El Hijo de Sam finalmente fue capturado a las afueras de su casa el 10 de agosto de 1977.
Ahora, a los 59 años, y nacido de nuevo como cristiano, Berkowitz evita hablar de sus propios 24 años de edad, a los que ha llamado “perdidos”, “atormentados”, “confusos” y “bajo control demoniaco”.
Pasa su tiempo instando a los jóvenes a no tener que recurrir a la delincuencia en los momentos de enojo. La prisión, mencionó al Daily News, no es del todo buena como podría ser.
“Creo que es una gran tragedia cuando veo a los jóvenes con sus rostros de machos como si estuvieran tranquilos, cuando sé que realmente están muertos de miedo”, abundó. “Lo sé porque he estado allí. La prisión es una casa de dolor. No es lo que se ve en los medios y en los programas de crímenes”.
Y añadió: “Un día, espero que las armas pierdan su encanto, que haya una desaprobación social hacia las pandillas. Sé que es un poco simplista, pero para mí toda la tragedia radica en que los jóvenes están perdiendo la dirección y no valoran la vida, o no tienen idea de por qué están en esta Tierra”.
Tomado de:ABC News. Agosto 10, 2012.