Impacto de meteoro inspiró la historia de Sodoma, sugiere estudio

POR Aylin Woodward

En la historia bíblica, Dios destruye la ciudad y a sus habitantes debido a su maldad. Sin embargo, un estudio reciente sugiere que la historia se inspiró en un meteoro de 50 metros que destruyó, hace 3 mil 600 años, la antigua ciudad de Tall el-Hammam

Hace unos 3 mil 600 años, los residentes de la ciudad de Tall el-Hammam comenzaron sus días como cualquier otro. Probablemente un guardia se sentó en el parapeto en lo alto del palacio local. Luego, hacia el suroeste, un objeto cayó por el cielo: era un meteoro.

“De repente, esta cosa explota en un repentino estallido de luz”, señala el investigador Malcolm LeCompte a Insider. “El guardia quedó cegado instantáneamente. Es el fin”.

El calor de la explosión derritió los ladrillos debajo del guardia. Siguió una onda de choque, que cortó los 12 metros superiores del techo del palacio y, presumiblemente, licuó sus entrañas.

Esa explosión, de acuerdo con un estudio del que LeCompte fue coautor el mes pasado, fue un meteoro de 50 metros de ancho que explotó antes de golpear el suelo, aniquilando la ciudad. La explosión mató al menos a 8 mil personas y animales.

“Era esencialmente un mini-sol”, explica LeCompte. “Y si el calor no te hubiera matado, la onda de choque habría sido suficiente para básicamente destrozarte y convertirte en nada más que una bolsa de huesos o una sustancia viscosa”.

LeCompte y sus colegas creen que la saga de Tall el-Hammam pudo inspirar la historia bíblica de Sodoma. El desastre tiene un parecido asombroso con el relato de Moisés en el libro de Génesis, en el que advierte contra actos de maldad al describir una ciudad y su pueblo pecador que Dios destruyó en una tormenta de fuego.

Los arqueólogos ya sabían que Tall el-Hammam, ubicado en un valle en la actual Jordania, fue repentinamente abandonado hace milenios y permaneció deshabitado durante siglos. Sin embargo, la razón de su desaparición siguió siendo objeto de debate: algunos historiadores sugirieron un desastre natural o una guerra violenta. Pero la nueva investigación, una culminación de 15 años de excavación, revela que la ciudad y sus residentes fueron sujetos a temperaturas y presiones extremas.

LeCompte, quien investiga los meteoros y sus impactos en la Universidad Estatal de Elizabeth City, añadió que lo único que puede explicarlo es un impacto extraterrestre.

“Un terremoto no podría hacer eso”, indicó.

Las excavaciones en Tall el-Hammam comenzaron en 2005. Los arqueólogos primero descubrieron cerámica, edificios y cuerpos.

Pero luego comenzaron a encontrar evidencia de que las cosas se habían calentado mucho y muy rápido; como una roca que se había derretido hasta volverse negra por todos lados, restos de cerámica y metal derretidos, y vidrio que se había licuado y salpicado sobre fragmentos de huesos humanos.

El vidrio se derrite a partir de los 1,370 grados Celsius. Los puntos de fusión del hierro y la cerámica son aún más altos.

“La tecnología no existía en ese momento, en la Edad del Bronce Medio, para que las personas pudieran generar incendios de ese tipo de temperatura”, abundó en conferencia de prensa Sid Mitra, un geólogo de la Universidad de Carolina del Este y coautor del estudio.

Pensando que una roca espacial puede ser la explicación, los excavadores llamaron a LeCompte y a otros miembros de su grupo internacional de investigación de cometas en 2014. Durante los siguientes siete años, LeCompte visitó el sitio tres veces para recolectar muestras. Múltiples hallazgos de su equipo confirmaron que había ocurrido un estallido de aire cósmico cerca de la ciudad.

En una capa de sedimento que data de hace 3 mil 600 años, el grupo encontró granos de arena fracturados, conocidos como cuarzo impactado, que sólo se forman a presiones muy altas. Esas presiones también habían convertido la madera y las plantas de la ciudad en diamonoides microscópicos que son casi indestructibles.

Además, el grupo encontró partículas similares al polvo llamadas esférulas compuestas de hierro y arena vaporizados. Las esférulas se forman a unos 1,593 grados Celsius. La capa de sedimento también contenía platino, iridio y osmio, algunos de los elementos más raros de la Tierra, que a menudo provienen de meteoritos.

Otro indicio más de que un meteoro fue el responsable es que los edificios de la ciudad, incluido el palacio, cayeron hacia el noreste.

“Parece que las cosas se destruyeron direccionalmente”, explica LeCompte.

Esto sugiere que la roca espacial explotó al sureste de la ciudad y la onda de choque resultante viajó hacia el norte.

Los meteoritos que explotan en la atmósfera antes de golpear la superficie de la Tierra se llaman bólidos. Sus explosiones de aire cósmicas pueden ser más poderosas que una bomba nuclear. La explosión sobre Tall el-Hammam, indica LeCompte, tuvo una fuerza de entre cinco y 30 megatones, al menos 330 veces más poderosa que la bomba atómica que destruyó Hiroshima.

La temperatura del aire se elevó a 2 mil grados Celsius. Aquellos que miraron el meteoro entrante perdieron la vista.

“Lo más probable es que todo lo que era combustible se hubiera incendiado, como la madera y la ropa”, añade LeCompte. “Si estuvieras en la ladera de una colina mirando hacia el valle, el sonido de la explosión podría haberte roto los tímpanos”.

Luego vino la onda de choque, que se habría sentido como un viento intenso que soplaba a 1,190 kilómetros por hora. “El impacto que atravesaría tu cuerpo haría papilla a tus entrañas”, expresa LeCompte.

Indica que la presión del viento habría sido 100 mil veces superior a la que normalmente sentimos.

De hecho, en Tall el-Hammam los arqueólogos desenterraron cuerpos a los que les faltaban piernas y cráneos. Algunas víctimas habían sido arrojadas contra las paredes de las habitaciones y enterradas bajo los escombros. Muchas de las personas probablemente murieron sin saber lo que había sucedido, explica LeCompte, incineradas por la explosión.

El estudio sugiere que la explosión fue similar a la de un bólido sobre Rusia hace más de un siglo. Ese evento resultó en bajas humanas mínimas debido a su ubicación remota en Siberia, pero destruyó 1,287 kilómetros cuadrados de bosque, derribando 80 millones de árboles.

El impacto pudo haber salpicado sal del Mar Muerto al suelo

En la historia de Sodoma, Dios no deja nada vivo, borrando incluso “lo que crecía en la tierra”.

Los hallazgos de los investigadores también ofrecen una explicación para esa línea: observaron una alta concentración de sal en la capa de sedimento, que habría sido tóxica para los cultivos.

Si el meteoro explotó al suroeste de Tall el-Hammam, es posible que se haya vaporizado o salpicado agua del cercano Mar Muerto al suelo circundante.

Los registros históricos muestran que esta zona del Medio Oriente estuvo abandonada hasta 600 años después del desastre, que habría sido la única opción si el suelo salado hubiera hecho imposible la agricultura.

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Tomado de:Business Insider. Octubre 20, 2021.