“De la naturaleza de los dioses”, la novela

POR Yolanda Crespo

Es la monumental obra literaria polifónica de Antonio Lobo Antunes, quien considera que: “Un libro no es más que una locura estructurada”. Historia de amor desgraciado, pasión, melancolía, novela coral, ostenta la decadencia, prejuicios y la vida de las familias adineradas portuguesas

De la naturaleza de los dioses, cuyo título fue tomado del filósofo y poeta romano, Lucrecio, “si existen los dioses, éstos no intervienen en los asuntos de los mortales”.

Esta obra maestra muestra la poesía de la cotidianidad, una prosa impecable, aborda la condición humana, la corrupción, el poder, la decadencia, la ruina: física, sentimental, económica y moral.

Exhibe la vida de los privilegiados, la violencia en la sociedad portuguesa, el endurecimiento del corazón, de las personas ante la caída en desgracia.

Antonio Lobo Antunes, (Lisboa, 1942) es el escritor vivo más importante de la lengua portuguesa, ha sido nominado varias veces al premio Nobel. Miembro de una de las familias más importantes de Lisboa, Lobo Antunes es psiquiatra, hijo de médico psiquiatra y neuropatólogo, su padre trabajó con Edgar Moniz, Premio Nobel de Ciencia, inventor de la lobotomía.

Esta obra realiza una radiografía psicosocial, profundamente psicológica. De muy joven, recién graduado de doctor, Antunes estuvo 27 meses en la guerra de Angola como médico militar, donde perdió parte de su audición.

La experiencia de la guerra lo marcó profundamente: recuerda la camaradería y la pérdida de sus compañeros jóvenes. “¿Cómo es posible que se mate y se muera así en un país tan extraordinario?”

Historia de amor desgraciado, pasión, melancolía, novela coral, ostenta la decadencia, prejuicios y la vida de las familias adineradas portuguesas. Obra literaria inmensa, intensa, de 527 páginas, toma tiempo asimilarla. Saga familiar, extraordinario manejo de la memoria, los cambios a través del tiempo.

Retrata la vida íntima de un acaudalado burgués, vanidoso, que maltrata a las personas allegadas, tiránico, negoció su matrimonio con el padre de una adolescente de 16 años, que le debía dinero. Ella tuvo que someterse a sus insultos, caprichos y maltratos. Vivimos íntimamente sus recuerdos, miserias, su trato brutal con las mujeres, “los códigos de los ricos eran difíciles de entender”. Su visión del amor no es muy atrayente.

Estamos ante una crítica contra los abusos, los dilemas morales, corrupción, la vanidad del dinero. Intercala la historia de una niña prostituida por su madre, ella terminó siendo una gran cantante a los 22 años.

Su madre trabajaba en una tienda de ropa, le pide a su niña, que sea sumisa con los viejos hombres ricos, que le consiguen.

Ella crece aceptando una situación humillante, su familia se beneficia de su degradación. Las clases sociales eran muy marcadas, unas pocas familias importantes controlaban todo, el resto vivía en pobreza.

Sentimos siempre la presencia de un vagabundo; una librera que lleva encargos de libros a una anciana que vive en una mansión en Cascáis se convierte en su confidente, relata y reconstruye su pasado, la ascensión económica de su tiránico padre, los cambios en su figura, su imperio y su poder.

La mansión representa el eco “del escenario fastuoso de la lenta ruina económica de la familia”. Afronta el tema de la vejez, el ultraje de los años, la decrepitud corporal, con gran melancolía y humanidad las distintas fases de la vida.

El fracaso de un hombre rico, estéril, su empleado de confianza deja encinta a su esposa, da a luz a una niña que es supuestamente su hija, no se le parece ni tienen una relación cálida.

Marcado por la tristeza y la frustración, recuerda su vida con profundo dolor y melancolía.

Un magnate tiene una relación adulterina con su secretaria rubia, la esposa de su asistente, los hijos se parecen al jefe, el marido calla y soporta. La dictadura fue muy violenta, se reflejan tratos horribles.

Tomado de: Metro Libre. Enero 14, 2021.