“Todos estamos un poco fuera de foco”: postales de los escritores durante la pandemia

POR Juan Batalla

En las imágenes hay cierta extrañeza, eso que parece “mala calidad”, explica, tiene que ver con un proceso especial, a partir del cual mediatiza lo que la tecnología ya media: “En la era digital nos hemos acostumbrado a una suerte de hiper nitidez, a veces demasiada, por cierto”, señala el fotógrafo argentino Alejandro Meter

Una mirada disociada, rota, surreal. Así transcurren estos días de encierro pandémico, donde el contacto directo pasó a estar mediatizado por tecnologías y en los que el mundo, tal como lo conocíamos, ha cambiado para siempre.

El fotógrafo y profesor de literatura argentino Alejandro Meter pudo haber partido de esa premisa para el proyecto que está llevando adelante, Postales del confinamiento, en el que retrata a escritores de todo el mundo desde su casa, con una cuidad propuesta estética que, si bien tiene algo de documental, posee su centro en lo artístico.

A través de plataformas como Zoom, Skype o Facetime, Meter ingresa en la intimidad de los autores, realizando entonces retratos en sus hábitats, previo recorrido virtual por estos espacios. Pero no es sólo una mirada clásica fotográfica, esas que buscan componer un perfil de la persona en juego con los objetos que también aparecen representados, es algo más. Es, justamente, lo contrario: la destrucción del entorno, a partir de un tratamiento que hace que las capturas parezcan de baja resolución, de dudosa calidad, justamente como estos tiempos, en que la posibilidad del detalle de lo presencial queda disminuido, se vuelve un fantasma. Tiempos de pandemia y distancia social, postales de confinamiento.

“El proyecto surgió ante la enorme imposibilidad que significó el comienzo de la pandemia. Viajes cancelados, encuentros suspendidos, proyectos postergados indefinidamente. La ‘nueva normalidad’ me significó tener que adaptarme a una nueva realidad. Como yo no hago fotos ni de paisajes ni de animales, sino de personas, tenía que encontrar la forma de seguir haciendo fotos. Fue entonces que me puse a experimentar con diversas formas de hacer fotos remotas. Primero me puse en contacto con algunos escritores amigos y luego la lista enseguida empezó a crecer. Quería saber cómo la estaban llevando diferentes personas en diversos rincones del mundo. Primero me enfoqué solamente en escritores latinoamericanos e hice retratos en Buenos Aires, Córdoba, Resistencia, Montevideo, Santiago, Guadalajara, Ciudad de México, Caracas, La Habana, La Guajira, pero también lugares como Chiapas, Berlín, Miami, Orlando, París, entre otros”.

El artista explica que con “el pasar de las semanas la lista fue haciéndose cada vez más grande” y que hasta la fecha ya realizó más de 60. Entre los que fotografiados se encuentran Guillermo Saccomano, Luisa Valenzuela, Elena Poniatowska, Paco Ignacio Taibo, Fernanda García Lao, Rodrigo Blanco, Ariana Harwicz, Eduardo Halfon, Isaac Goldemberg, Mempo Giardinelli, Leo Oyola, Marcial Gala, Alejandra Zina, por nombrar a algunos.

“En las últimas semanas, decidí ampliar el proyecto y ahora estoy haciendo fotos de escritores de todo el mundo. ‘Estuve’ haciendo fotos en Iraq, en la frontera con en la región de Kurdistán, en Burundi, en Guinea Ecuatorial, en España, Italia y Francia”, señala.

En las imágenes hay cierta extrañeza, eso que parece “mala calidad”, explica, tiene que ver con un proceso especial, a partir del cual mediatiza lo que la tecnología ya media: “En la era digital nos hemos acostumbrado a una suerte de hiper nitidez, a veces demasiada, por cierto, (¿acaso no existen “filtros” en diversas aplicaciones para borrar las imperfecciones?)”.

“Entonces al ver las primeras fotos hechas a través de la computadora, luego pasadas por un proyector y por último otra capa de cristal (la del lente de mi cámara), se me hacía difícil aceptar la aparente “mala calidad” de las imágenes, pero a medida que fui probando con diferentes superficies sobre las cuales proyectar la imagen como pedazos de cartón, plásticos, trozos de madera encontrados en la calle, vinilo, etcétera, me fui amigando con esa nueva resolución; una suerte de imagen distinta para acompañar esta época que transitamos. Como me dijo Laura Escuredo Tobler cuando le conté del proyecto: estamos todos un poco fuera de foco, un poco pixelados, un poco fragmentados”.

—¿Cómo es el trabajo de fotografía a distancia? Digo, al perder la posibilidad de la intimidad, del contacto directo, ¿cómo se suple? ¿Crees que esta “fotografía a la distancia” ha generado situaciones que en lo personal no sucederían?

—Totalmente. Es bastante complicado. Es importante tomar todos los recaudos de antemano y prefiero pecar de ser demasiado cauteloso, y quizás de explicar un poco demasiado lo que estoy haciendo. Han surgido todo tipo de imprevistos; malas conexiones donde tenemos algunos segundos de demora, diversos “cuelgues” técnicos que ocurren tanto de un lado como del otro, pero también surgen momentos imprevisibles que son hermosos. Pedirle a una persona que dé uno o dos pasos para atrás o para un costado –sacar a la persona por tan sólo un segundo de ese momento— puede revelarte una foto muy interesante.

Al principio de Postales del confinamiento, Meter intentó romper con el concepto de fotografía documental, pero en las obras iniciales es inevitable una mirada de “estado emocional” de los retratados. A su vez, la propuesta estética reflexiona sobre una situación extraordinaria –realizada a través de un modo extraordinario como la distancia— y en ese sentido, configura una mirada de época.

“Si bien en un principio buscaba captar o tratar de transmitir cómo se sentía la pandemia, en términos generales, es posible que esto quede como una suerte de documento de la época que nos tocó vivir. Como este proyecto sigue en curso todavía no sé si he tomado la distancia suficiente como para poder saber del todo bien dónde estoy parado. Muchas de las imágenes en estos mismos momentos están decantando en el archivo, esperando ser reveladas. Veremos qué se ve en los próximos días, semanas, meses”, agrega.

Meter es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de San Diego (USD), en ese sentido asegura que su profesión le “ha servido, de pronto, en cuestiones de acceso a los autores. Ir a congresos o festivales de literatura”, lo que le “da la oportunidad de conocer personas que quiero retratar y eso facilita mucho las cosas”.

—La literatura es un relato, en ese sentido, la fotografía también, aunque un relato fugaz ¿qué le aportó tu conocimiento literario a las imágenes?

—Fotográficamente hablando no tiene nada que ver, es decir, cualquier fotógrafo puede hacer fotos de cualquier persona. No hay que ser ni escritor ni crítico literario para hacer fotos de escritores. Sí diría que antes de la imagen, para mí al menos, siempre está la palabra. Lo visual y lo textual se suelen llevar muy bien.

FOTO Portada Postales del confinamiento (ReVista)

Tomado de: Infobae. Octubre 19, 2020.