Candy Darling: la musa transgénero de Andy Warhol


POR Caroline Hagood
La gente puede tolerar la ambigüedad en el arte, pero no en los seres humanos. Como resultado, Candy les dio su respuesta: mujer, no hombre; mujer, no hombre travesti, y no cualquier mujer: una Marilyn Monroe maldita con un pene secreto
Con Andy Warhol (andibelle.wordpress.com)
La vida de Candy fue un tributo al encanto de la feminidad que una hechicera lanzó sobre ella, el mismo que esparciría más adelante en otros. Candy Darling tenía la clave para eclipsar todo a su alrededor; en el escenario, en el cine y en el teatro de la vida. Tal vez fue su cabello –rubio dorado y ondulante, y, como la mujer debajo de él, casi incandescente; o tal vez eran sus ojos, alguna chispa interior que brillaba hacia el exterior, a la vez descarada y delicada, salvaje y frágil.
Capaz de encarnar un espectro impresionante de sí misma, era una enciclopedia de los arquetipos femeninos. Como resultado, cada una de sus palabras y gestos fueron un tributo a las damas en cuya imagen se construyó. Habitaba en Candy la mujer fatal, la reina del sur, la damisela en apuros, la vestida, la doncella, la coqueta, la vampiresa, la dama y el vagabundo.

Como muchas mujeres hermosas, Candy proyectaba una cualidad enigmática que podía llenar las fantasías de su público o de su amante, quienes, después de ver las imágenes, ¿no sentían un poco como si hubieran dormido con ella, y que había sido algo muy, muy bueno? A diferencia de muchas mujeres hermosas, sin embargo, ella no había nacido mujer.
La superestrella transexual de Andy Warhol llegó al mundo en 1944 como James L. Slattery (aunque la fecha ha sido impugnada) y lo dejó (a consecuencia de cáncer) como Candy Darling en 1974. El conmovedor documental de James Rasin, Beautiful Darling [2010], explora el proceso mediante el cual se convirtió en la señora encantadora que fue. Jeremiah Newton (productor de la película y uno de los mejores amigos de Candy) hizo la crónica de su trayecto para enterrar las cenizas de Darling con las de su madre; a través de memorias individuales (aportadas por Fran Lebowitz, John Waters, Paul Morrissey, Mead Taylor y Penny Arcade, entre otros), fotos de la infancia de la estrella, garabatos, y extractos del diario, Candy vive de nuevo.
Candy Darling en su lecho de muerte(Peter Hujar)
Aunque la carrera de actriz de Candy, incluida Klutede Alan J. Pakula [1971], un par de películas de Warhol –Flesh [1968] y Women In Revolt [1971]—, además de una obra de Tennessee Williams, Small Craft Warnings, su vida fue su mayor obra maestra. El documental de Rasin considera la biografía de Candy como un todo, pero se enfoca principalmente en su obsesión por alcanzar las propiedades elusivas de la fama, la belleza y la feminidad. Desde sus primeros años marcados por las estrellas de cine garabateadas en su cuaderno de tareas hasta sus últimos días posando para la famosa fotografía de Peter Hujar, “Candy Darling en su lecho de muerte”, ella construyó su propia identidad con sus deseos.
Candy nos recuerda la noción posmoderna de la autocreación –la forma en que se construyen los significantes sociales con la misma facilidad como se fabrica la ropa, como nosotros nos construimos a través de algunos símbolos e imágenes culturales. Más que los marcos sólidos en los que nos proyectamos, somos como suéteres que se ponen y se quitan. Cuando se trata de la identidad social todos estamos un poquito para el arrastre.
De acuerdo con este ilusionismo de género, Candy fue al mismo tiempo una obra de arte y la artista que ella misma creó. Cuando se le preguntó quién era Candy cuando no estaba bajo el escrutinio público, Newton sólo pudo responder cómo lucía sin maquillaje. Sobre el tema de si atestiguó la transformación de ser una desconocida a ser una estrella de la Factory, Newton explicó que ella estaba transformada cuando la conoció (en la adolescencia). Se ubicó en la interpretación semi-satírica de la feminidad construida a partir de las estrellas de Hollywood, ya que, como señala Newton, “se fabrica a través de las películas”.
Además de la fabulación de Candy Darling, el documental también examina la angustia en el corazón de la circunstancia de la musa de Warhol. Aunque se esforzó por construirse tal como quería ser, había ciertas cosas que no podía construir no importando lo atractiva que fuera. La caverna proverbial que se estrechaba entre la fantasía y la realidad le causó un profundo dolor, sobre todo porque su mundo real estuvo marcado por la escasa tolerancia y grandes cantidades de conformismo. Penny Arcade enmarca esta tensión entre lo que Candy soñaba y lo que existió en el camino que eligió: “Candy, que trascendió tanto a través de su propio espíritu, la creatividad y la fe en sí misma, no pudo perforar la membrana de lo real, del mundo filisteo”.
Fue una enciclopedia de los arquetipos femeninos (maxskansascity.com)
Beautiful Darlingcaptura la mentalidad provincial a la que se refiere Arcade, en una entrevista con un amigo anónimo de la infancia de Candy. Este “amigo”, señala Newton, rompió relaciones con Candy después de verla vestida como mujer”. Mucha gente pensaba que ese tipo de personas debían ser alejadas, abunda Arcade, como si eso excusara sus acciones. De hecho, en aquellos tiempos un hombre podía ser arrestado por ser “vestida”. Conforme el documental avanza, Candy revela que los hombres que la amaban la habrían matado si hubieran sabido lo que realmente era. La gente puede tolerar la ambigüedad en el arte, pero no en los seres humanos. Como resultado, Candy les dio su respuesta: mujer, no hombre; mujer, no hombre travesti, y no cualquier mujer: una Marilyn Monroe maldita con un pene secreto.
En su diario, Candy escribe: “He estado despierta toda la noche, sola, preguntándome acerca de mi identidad. Tratando de encontrar una explicación para vivir esta extraña, estilizada sexualidad. La certidumbre corta los sentimientos. Intento explicar mi identidad como un hombre que ha asumido las actitudes y las emociones de una mujer. No sé qué papel jugar”. Al final, Candy no era hombre ni mujer, sino algo completamente distinto, una criatura de la fascinación y el deseo. ¿Qué fue tan revolucionario en ella más allá de su condición de transexual?: fue una cierta cualidad polimorfa, la capacidad de asumir múltiples identidades a la vez.
Esa habilidad la convirtió en un símbolo extraño del sueño americano, la zanahoria prometida y rara vez atrapada del éxito y la pertenencia que raramente alcanzan los proscritos. Flotando entre el viejo Hollywood y la escena avant-garde de la Factory, la feminidad y la masculinidad, el narcisismo y la inseguridad, Candy habitaba una especie de espacio social intersticial. Paradójicamente, al convertirse en una creación completa, se acercó más a lo que realmente era. Aspiraba a un ideal de artificio verdadero, y en última instancia se convirtió en su propio deseo. Incluso después de Beautiful Darling, Candy sigue siendo un truco jugado en todo el mundo, incluido por ella misma, en un enigma deslumbrante para todas las épocas.
Cabe destacar que esas contradicciones no se anulan entre sí, sino que fueron los componentes básicos de la dimensión alternativa que Candy pareció habitar. Fue su peculiar posición en este espacio entre las definiciones tradicionales la que le dio una calidad de otro mundo. Más notable aún, mientras la observaban el espectador podía desprenderse de su existencia triste, convencional y ser parte de ese mundo fascinante. A pesar de sus formas sensuales, la cosa más sexy que ella ofreció a esos espectadores fue la subversión, una oportunidad de vivir, aunque fuera brevemente, como la persona que dentro de su corazón sabían que eran, pero que tenían miedo de mostrar al mundo. Por encima de todo, Candy dio a las personas la emoción vicaria de ser algo distinto.
Tomado de: The Huffington Post. Mayo 21, 2010.
Medicamento cancerígeno
(warhol-factory.soup.io)
Candy Darling (James Slattery Lawrence) apareció en la primera película de Andy Warhol, Flesh [1968]. También protagonizó Women In revolt [1971], de Warhol, y más adelante hizo pequeños papeles en grandes películas de Hollywood, incluyendo Klute[1971] con Jane Fonda y La Mortadella[1971] con Sophia Loren.
En 1971 fue alentada por Warhol a tomar hormonas para que le crecieran los senos a tiempo para participar en dos películas del director alemán Werner Schroeter. El medicamento fue retirado del mercado cuatro años después, cuando se demostró que era cancerígeno. Candy Darling murió de leucemia en marzo de 1974.