Richard Speck: una bomba de tiempo que detonó en Chicago

POR José Luis Durán King

Cinco años después de su muerte, Speck volvió a ser noticia a causa de un video porno filmado secretamente en la prisión de Statesville. La cinta muestra a Speck inhalando cocaína, vistiendo pantaletas de mujer y practicando relaciones con su “perra”

El magnicidio del presidente estadounidense John F. Kennedy, el 22 de noviembre de 1963, en la Plaza Dealey de Dallas, Texas, fue un detonante extraño de la criminalidad en Estados Unidos. Los historiadores han marcado esta fecha como el fin de la inocencia de una nación que se creía triunfadora al grado de conquistar la Luna. En julio de 1966, tres años después del complot contra Kennedy, Chicago vivió una ola de violencia que se reflejó en sus estadísticas: tan sólo en ese mes se alcanzó la cifra hasta entonces récord de 72 personas asesinadas. Ocho de ellas murieron la noche del 14 de julio en manos de un hombre delgado, de ojos azules, pómulos salientes y cicatrices de viruela en el rostro, y que ostentaba un tatuaje en el antebrazo izquierdo con la siguiente leyenda: “Nacido para levantar el infierno”.

El marinero Richard Speck fue detenido, acusado de secuestrar, torturar, violar y matar a puñaladas a ocho estudiantes de enfermería del South Chicago Community Hospital.

Una novena víctima, quien salvó la vida al arrastrarse y ocultarse bajo una cama, proporcionó a los agentes una descripción detallada del perpetrador del crimen y de sus actos. Speck fue arrestado unos días después, siendo la huella definitiva el tatuaje arriba descrito. A lo largo de la investigación fue acusado también de otros tres asesinatos, una acusación de la que fue absuelto por falta de pruebas.

Richard Speck fue condenado a la pena de muerte, pero su sentencia fue revisada por la Corte Suprema de los Estados Unidos poco antes de la ejecución en 1972. Murió el 5 de diciembre de 1991 (49 años) en la Prisión de Joliet, condado de Kendall, Illinois.

El otro asesinato

Richard Benjamin Speck nació el 6 de diciembre de 1941 en Kirkwood, Illinois. Fue el séptimo de ocho hijos y el que más adoró a su padre. Cuando tenía seis años, su progenitor falleció. Educada en el seno de una familia religiosa, la madre de Speck prohibió el alcohol en su casa. Pero cuando contrajo segundas nupcias, ahora con Carl Lindberg, un texano con antecedentes penales, la mujer se hizo alcohólica.

La familia se mudó a Dallas, Texas. Los arranques violentos de Lindberg generalmente se traducían en golpes para Speck. Al fracasar en la escuela, Richard empezó su carrera criminal con robos y peleas menores.

Al poco tiempo de casarse, Speck convirtió en un infierno la vida de su esposa y su suegra. Su esposa, Shirley, declaró que Speck la había violado a punta de cuchillo; además dijo que era una bestia sexual que exigía tener relaciones hasta en seis ocasiones por día. En enero de 1966, Shirley firmó el divorcio, seis meses antes del asesinato de las enfermeras. En ese mismo año, en Dallas, Speck estuvo involucrado en un asalto y en el ataque a una mujer a navajazos. Fue enviado unos meses a prisión. Al salir tomó un autobús con dirección a Chicago, donde vivía su hermana Martha. El 2 de abril de aquel aciago año, la señora Virgil Harris, de 65 años, fue atacada en su casa. Un hombre con acento del sur la maniató y después la violó.

Once días después del ataque contra la señora Harris, Mary Kay Pierce, una mesera de bar del Frank’s Place, fue hallada muerta en su casa. Su hígado fue partido en dos por un arma punzocortante. Speck fue interrogado en varias ocasiones. El 19 de abril fue citado nuevamente, pero nunca regresó. Sus pasos fueron rastreados hasta el hotel Christy, donde la policía halló joyería y un radio que habían sido extraídos del hogar de la señora Virgil Harris. Pero Speck ya se había marchado. Al gerente del hotel le dijo: “Voy a la lavandería”. En lugar de lavar, Speck tomó un autobús y se marchó. Para entonces, Richard Speck era una bomba de tiempo ambulante a punto de detonar.

Mensaje del más allá

En mayo de 1996, cinco años después de su muerte, Richard Speck volvió a ser noticia a causa de un video porno filmado secretamente en la prisión de Statesville. La cinta, que se cree fue rodada en 1988, muestra a Speck inhalando cocaína, vistiendo pantaletas de mujer y practicando relaciones con su “perra”, término con el que se conoce en algunas prisiones de Estados Unidos a los reos varones que cumplen el papel femenino en las prácticas sexuales intercarcelarias.

En uno de los escasos diálogos de la película se escucha a Speck decir: “Si supieran todo lo que me he divertido aquí adentro, ya me habrían soltado”. Algo sorprendente en el filme son los grandes senos que el convicto luce ante la cámara, al parecer producto de hormonas femeninas que presuntamente se aplicó. Además de Speck, otros dos reos figuran en el reparto, sin mostrar preocupación por aparecer en la grabación. La charla se extiende un poco más mientras continúan aspirando la droga. Speck se refiere sarcásticamente a las ocho enfermeras que asesinó –sólo “porque aquella no fue su noche”— en el “verano del miedo” de 1966. También reconoce haber gozado de mucho sexo dentro de la prisión.

FOTO Portada How Richard Speck’s Rampage 50 Years Ago Changed a Nation (NBC News)