Noviembre 30. Los últimos años de Wilde

El 30 de noviembre de 1900, hace 109 años, Oscar Wilde murió en el momento justo: “Si otro siglo comienza y yo sigo vivo, sería realmente más de los que los ingleses podrían soportar”. Durante sus tres años y medio ulteriores a la cárcel, Wilde sólo terminó un texto: La balada de la cárcel de Reading, al que le puso punto final pocos meses después de su libración. Hubo muchos otros proyectos –uno fue La balada del niño pescador, una celebración en respuesta a la cárcel de Reading, basada en el regocijo de los pescadorcitos, “de dorsos desnudos, que arrojan sus grandes redes”, pero que la postre no rebasaron su fase de conversación. Y aunque mantuvo su capacidad de llevar al papel sus recorridos por Europa en esos últimos años, mientras buscaba compañía o documentos, la mayoría de sus comentarios son sombríos.
*Al visitar la tumba de su esposa en Génova, se dio cuenta que la lápida no hacía ninguna referencia a que la mujer hubiera tenido un marido; Wilde escribió: “Me sentí profundamente afectado –con un sentido también de que los pesares son inútiles. Nada pudo ser de diferente manera, y la vida es un cosa terrible”.
*Sobre la vida en un pequeño pueblo de Italia: “En París me siento mal; aquí me siento aburrido: este último estado es el peor”.
*Sobre sus únicas opciones de relación: “El claustro o el café, ahí está mi futuro. Traté en el hogar, pero fue un fracaso”.