Susan Smith: Sueños de fuga

POR José Luis Durán King

En 1994, Susan Smith ahogó a sus dos hijos porque deseaba huir con su amante y a éste no le agradaban los niños

En julio de 1995, 12 miembros de un jurado de Carolina del Sur no dudaron en culpar a Susan Smith de asesinato. Por la naturaleza de su delito, una gran parte de la sociedad estadunidense esperaba, deseaba, la pena de muerte para la mujer. Sin embargo, su defensa supo mover algunos puntos sensibles del caso y consiguió que la acusada librara el cadalso, mas no la prisión de por vida.

Susan Leigh Vaughan Smith nació el 26 de septiembre de 1971 en Union, Carolina del Sur, un lugar del que nunca salió, pese a que hizo literalmente lo que muchos no harían para escapar de aquella ciudad modorra. Smith se crió en una comunidad conservadora, en la que aprendió ir a misa cada domingo. Sin embargo, pese a la religiosidad que siempre se respiró en el ambiente de Union, lo cierto es que detrás del conservadurismo de ese núcleo social latía un corazón lascivo.

Al ser detenida por la policía a finales de 1994, Susan Smith habló de muchas cosas. Después de varios días de haber mantenido una expresión pétrea, de Medusa, ahora ante el menor recuerdo de lo que había hecho, la joven de 23 años estallaba en prolongados sollozos. El sheriff Pete Logan estuvo a cargo de los primeros interrogatorios. En una declaración a la prensa se refirió a la pena de la señora Smith, explicando que en sus 35 años de carrera judicial no había visto sufrir tanto a nadie. “Ella deseaba morir”, señaló. Para evitar que Smith cumpliera su deseo, las autoridades de la cárcel en la que permaneció el tiempo que duró el juicio le proporcionaron un traje de papel con el cual no había posibilidad de que se hiciera daño.
Y entre las cosas que habló, algunos pasajes dan idea de una vida tan común entre la clase media americana, con algunos detalles que hacen la diferencia. Por ejemplo, el padre de Susan se suicidó cuando la niña tenía seis años. Lo del padre fue simplemente una cifra más dentro de un árbol genealógico en el que varios de sus miembros intentaron, y muchas veces lograron, quitarse la vida. La propia Susan Smith lo intentó. Lo hizo a su manera, es cierto, por lo que quizá no alcanzó su objetivo: tragó un puñado de aspirinas.
El suicidio lo pretendió a los 18 años, tres años después de que su padrastro comenzó a abusar sexualmente de ella, lo que se convirtió en una relación que continuó incluso después de que Susan se casó con David, con quien tuvo dos hijos y con el que nunca fue feliz. Tras empezar a trabajar de secretaria, sus sueños de salir de Union fueron más recurrentes, lo que fue un motivo de conflicto con David, un hombre apocado que prefería golpear a su esposa antes que intentar comprenderla.
Atención nacional
El 25 de octubre de 1994, Susan Smith atrajo la atención de su país después de llamar a la policía y declarar que un hombre negro la había obligado a punta de pistola a detener su auto. Dijo que obedeció, se bajó de la unidad y el asaltante tomó el volante y arrancó, llevándose en el asiento trasero a los dos hijos de Smith: Michel, de tres años, y Alex, de 14 meses.
Durante nueve días, la gente de Union amarró listones amarillos en los robles, deseando que Susan encontrara a sus hijos, mientras que ella hacía su parte y aparecía sollozando sin lágrimas en la televisión. Sin embargo, para la policía desde un principio las cosas no encajaban del todo. Al día siguiente de que Susan Smith denunció la desaparición de sus hijos, los policías más curtidos tenían la seguridad de que la mujer sabía dónde estaban y qué había sucedido con ellos.
Se formó un equipo de búsqueda, integrado por civiles y policías, el cual rastreó en varios kilómetros a la redonda, incluyendo bosques y lagos. Finalmente, Susan Smith cedió a la presión y declaró que había ahogado a sus dos hijos en uno de los lagos de Union. Elaboró un mapa a mano que entregó a las autoridades.
Cuando los buzos de la policía encontraron el auto, ahí estaban los dos menores, en el asiento trasero del auto, con el cinturón de seguridad ajustado a sus cinturas. La mano de Michel estaba recargada sobre una de las ventanas.
La simpatía que había ganado la señora Smith entre la gente se convirtió en ira, sobre todo por la connotación racial que dio al caso, al acusar a un presunto afroamericano de haber raptado a sus dos hijos. Pero lo que más indignó a la sociedad fue el hecho de que Susan Smith asesinó a sus dos hijos para complacer a su amante, el hombre rico del pueblo, Tom Findlay, quien le había prometido llevarla a vivir lejos de Union, siempre y cuando no tuviera que hacerse cargo de sus hijos.
Condenada a prisión de por vida, Susan Smith podrá solicitar la libertad bajo palabra en 2024. Mientras tanto, trata de no aburrirse en el encierro y en 2003 dos custodios de la Institución Correccional Leath fueron suspendidos, debido a que mantenían relaciones sexuales con la mujer.

1 comentario en «Susan Smith: Sueños de fuga»

  1. Un lamentable hecho que sirve de testimonio respecto a el férreo machismo que impera hoy en pleno siglo XXI, en este caso se agrega la desintegración familiar y la historia particular de suicidios en la familia de origen, cual es la responsabilidad social? ya que no se detectan estos casos a tiempo para ejercer medidas preventivas y de un mejor desarrollo socio- económico, estos casos son el resultado de la modernidad encausada al consumo desmedido y materialista que logra cosificar al ser humano degradado de la condición animal.
    Una prueba de que estos temas no interesan lo suficiente como para cambiar estos hecho es que nadie opina al respecto ya que la difusión es mínima en los medios de condicionamiento de masas ignorantes.

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