Tres, en ocasiones, es una multitud

POR Jean Ketterling
Cada vez más en boga, el trío ha provocado el insomnio de varias generaciones a lo largo de la historia, y cómo no si su documentación literaria arranca prácticamente desde el Kama Sutra, la biblia de los Magallanes del sexo
Si hay un acto sexual cuya creciente popularidad lo ha elevado al estatus de culto entre los jóvenes, es el trío. Una manera segura de probar esta afirmación es ver si Britney Spears canta sobre el tema (confírmelo). El de ella podría ser incluso un trío MMF (hombre-hombre-mujer), aunque probablemente no abordaría demasiado en eso, ya que la psique de los escritores de La Princesa del Pop no destaca por ser profundidades insondables.
Pese a que el trío recientemente ha hecho las delicias de la infamia en la cultura pop, el concepto no es nuevo. La representación de las orgías en el arte es sorprendentemente frecuente, sobre todo en el Kama Sutra, el cual ha dado vueltas durante siglos bajo las camas de los adolescentes.
Aunque la promiscuidad es generalmente mal vista y el sexo público suele ser un tabú –si no ilegal—, el deseo de involucrarse en tales actos sexuales se ha fetichizado como representaciones idealizadas en los recientes años, por lo que ha aumentado su número. Libros enteros podrían escribirse centrados en la cultura sexual de los tríos, y enfrentar  los pros y contras derivaría en un apasionado debate en el que las partes en conflicto tendrían argumentos poderosos.
Un punto a destacar es el hecho de que la fetichización del sexo en grupo no significa necesariamente que ha habido un movimiento hacia una aceptación de la fluidez sexual; y, de hecho si el trío es hombre-hombre-mujer, mujer-mujer-hombre o cualquiera otra combinación o número, el aspecto “maricón” a menudo inhibe el deseo de los heterosexuales.
En otras palabras, la creciente popularidad de los tríos y del sexo en grupo no significa necesariamente que estamos aceptando la fluidez sexual, sino más bien la fluidez sexual ha sido manipulada como una forma de actividad heterosexual.
Acto de rebelión
El sexo en grupo puede ser un medio de rebelión contra los ideales patriarcales de las relaciones monógamas heterosexuales. Puede ser una experiencia poderosa en la búsqueda de placer. Esto sólo es cierto, sin embargo, si todas las partes implicadas participan porque quieren participar y no porque un compañero los está presionando.
La dinámica y el simbolismo del sexo grupal son muy poderosos y pueden arruinar las relaciones. Lo tríos han provisto mucho material para el debate. Después de todo, como en cualquier relación sexual, las dinámicas de poder desempeñan un papel, y éstas se ven agravadas por la representación dominante de los tríos y el sexo grupal en la pornografía. Mientras podamos creer que no somos afectados por los mensajes contradictorios que nos rodean, no podemos tener actos sexuales fuera de su contexto cultural.
Conscientemente o no, la pornografía y los medios han jugado un papel en el por qué han detonado los tríos. Eso no significa que todas las relaciones sexuales no convencionales sean intrínsecamente malas, pero estar informado se vuelve muy importante.
Elige tu gente

La sabiduría convencional afirma que la única posición buena en un trío es el “extraño” invitado por la pareja, debido a que la compleja dinámica de la relación puede romperse por tal acontecimiento. No existe un algoritmo para la mezcla perfecta de personas en un trío y la comunicación siempre es clave.
Cuando entrevisté a una amiga sobre su experiencia, me dijo: “Las dos personas con las que lo he hecho (el trío) estaban en una relación y se sentían muy cómodas con la idea”.
El confort con la idea está centrado en la comunicación: para que las cosas vayan bien cada participante debe tener voz y voto entre los otros participantes potenciales.
Como en cualquier relación sexual, algún nivel de atracción entre los participantes es necesario para una experiencia agradable e incorporar personas que no están interesadas en esta experiencia conducirá a una sola cosa: sexo malo.
Esté seguro
Al igual que en todas las formas de sexo, la protección tanto contra las enfermedades de trasmisión sexual y los embarazos no deseados es fundamental. En los tríos, donde la historia sexual de un participante puede ser relativamente desconocida, esto se convierte en un problema todavía más acuciante. Discuta de antemano qué medidas de precaución son necesarias.
Discuta los límites
Si usted no se siente cómodo discutiendo el quién, qué, dónde y cómo, entonces no está precisamente en una posición en la que debe tener relaciones sexuales con varias personas a la vez. Es importante conversar de antemano lo que es y no confortable. Por ejemplo, tu pareja puede estar consciente del hecho de que no se siente cómoda con el sexo anal, pero si el amigo de al lado no ha sido informado de ese detalle, prepárese para sorpresas desagradables.
Seguimiento
La espontaneidad se ha presentado como la cúspide del atractivo sexual y en algunos casos eso es cierto. El sexo en grupo no es uno de esos momentos, especialmente cuando se trata de una pareja romántica. La comunicación es clave en todas las actividades sexuales, sobre todo en las que las connotaciones simbólicas o presiones culturales pueden tener efectos sobre alguien. Como un amigo dijo de su pareja: “Me hizo sentir como si no fuera la gran cosa después”.
En las comunidades sadomasoquistas es responsabilidad del participante dominante asegurarse de tratar que el elemento sumiso no salga afectado “tanto psicológica como físicamente”.
El sexo en grupo no es fácil, es una responsabilidad, y si usted no está dispuesto a tratar con el aspecto administrativo, entonces ese tipo de experiencia no es para usted. Dicho esto, lo que sigue no tiene por qué ser un momento profundo y serio, y una conversación o una broma a menudo es suficiente.


El top ten de los ménages à trios literarios
POR Ewan Morrison
Ewan Morrison es autor de tres novelas que exploran las relaciones modernas y la sexualidad: Ménage, Distance y Swung. Ménage, su obra más reciente, es la historia de tres bohemios en un ménage à trois en el Londres de los años 90.
“El ménage à trois es una rica y rara veta de ficción que surgió en el siglo 19, proveniente de memorias o narraciones noveladas de los acontecimientos de la vida real. El número de ménages à trois (hasta ahora apenas documentado) que se produjo en las vidas de artistas, escritores y líderes del siglo 19 hasta nuestros días –a partir de DH Lawrence y George Bernard Shaw hasta Pablo Picasso y Jack Kerouac— es intrigante y plantea la pregunta: ¿fue el ménage à trois el estilo de vida ideal (públicamente inaceptable) de los modernos ‘radicales’”?
1. El jardín del Edén, por Ernest Hemingway
La novela erótica que Hemingway suprimió durante su propia vida y que dejó inconclusa a su muerte se ubica en la Cote d’Azur de los años 20 y cuenta la historia de un escritor, su mujer aventurera y los juegos psicosexuales que practican mientras comparten a una joven mujer. Es en gran medida considerada autobiográfica.
2. Jules et Jim, por Henri Pierre Roche
Adaptada para la película de Francois Truffaut en 1961, protagonizada por Jeanne Moreau, la novela original se basó en las propias experiencias de Roche con una pareja alemana, los Hessels, en el periodo de entreguerras. El diario de siete volúmenes de Roche sobre sus muchos amores y triángulos pasionales –incluyendo aquellos con acotaciones de dadaístas y surrealistas— permanece inédito hasta la fecha.
3. Políticos, por Adam Thirlwell
Un ménage à trois excéntrico, contemporáneo y urbano entre un hombre mitad judío, una niña de papá y una actriz india bisexual. Meditaciones sobre la vida sexual de Adolf Hitler y el presidente Mao se entrelazan con descripciones de Londres y de actos sexuales extremos en este revoltijo multicultural.
4. Un hogar en el fin del mundo, por Michael Cunningham
Una representación conmovedora y honesta de un triángulo amoroso duradero entre un hombre gay, una autoproclamada mariliendra (mujer heterosexual que se asocia exclusivamente con hombres homosexuales y bisexuales) y el amante bisexual de esta última, ambientada en Nueva York durante la epidemia del sida. Un libro lleno de amor, dolor y humor compasivo del autor de Las horas, el cual también fue llevado al cine en una película protagonizada por Colin Farrell y Robin Wright Penn.
5. Triángulos amorosos. El ménages à trois de la antigüedad hasta nuestros días, por Barbara Foster, Michael Foster y Letha Hadady
La única historia autorizada del ménage a partir de la Edad Media hasta los años 90, escrita en tres estilos diferentes de tres autores que al parecer viven juntos en un ménage à trois. Con algo de paja en ocasiones y muy americano en su positividad, es sin embargo una fuente muy valiosa para los curiosos. La lista de los ménagers históricos es impresionante.
6. Off the Road: Twenty Years with Cassady, Kerouac and Ginsberg, por Carolyn Cassady
La esposa de Neal y amante de Jack cuenta su versión de los hechos detrás de On the Road y de la vida con su marido –el modelo que Kerouac utilizó para crear a su héroe beat Dean Moriarty. Un libro atormentado de memorias de una mujer atrapada entre su amor por el ego más grande y volátil de la generación beat, y su lucha por la autoconciencia. Mientras que su acuerdo con Jack y Neal se revela, el amor físico entre los dos hombres es sólo insinuado y aún tiene que ser totalmente descubierto.
7. El amante del volcán, por Susan Sontag
Una obra de ficción histórica que intenta de reimaginar el infame ménage à trois entre el napoleónico Sir William Hamilton, su célebre esposa Emma y el vicealmirante Horatio Nelson. Una trama de política y corpiños, y la meditación sobre la revolución dentro y fuera del gabinete que aporta una nueva ambigüedad a las famosa últimas palabras de “Bésame, bésame, Hardy”.
8. Henry y June del diario sin censura de Anaïs Nin
Adaptado de diversos diarios confesionales de Nin, el libro condensa su romance con el escritor iconoclasta Henry Miller, su obsesión por la bella aunque dañada esposa del autor de Trópico de Cáncer, June. De esta obra se hizo también una película protagonizada por Uma Thurman y Fred Ward.
9. Diseño para la vida, por Noel Coward
Gilda, una esteta decadente, prefiere tener dos amantes que sufrir la monogamia. La obra utiliza hábilmente el ménage à trois como una forma de abordar la sexualidad gay y la promiscuidad a la vez (1933), cuando dichos temas estaban prohibidos en el escenario. Contiene una de las mejores líneas que se han escrito sobre el tema: “Te amo. Tú me amas. Amas Otto. Amo a Otto. Otto te ama. Otto me ama. ¡Ya está!”
10. El libro del Génesis
En el Edén no hubo dos sino tres. La tentación de la manzana fue el adulterio, y Adam lo saboreó también. Así comenzó la monogamia y una larga historia en la que las parejas se acusan mutuamente de algo que implica una tercera parte que se mantiene fuera de foto. La erradicación de la tercera parte, ése fue el pecado original.
Tomado de: The Xaverian Weekly. Enero 28, 2010, y de The Guardian. Junio 24, 2009.
Traducción y edición: José Luis Durán King.