Blanca Nieves: tersa a los 200 años

POR Stefany Anne Golberg
 En su labor de compiladores de historias, los hermanos Grimm conocieron la historia de Blanca Nieves y la publicaron en 1810. Su versión, sin embargo, ha sufrido varias modificaciones, aunque es la de Walt Disney la que más se conoce en el mundo

En 1810, los Hermanos Grimm escribieron por vez primera la historia de Blanca Nieves como se la contó a ellos algún alemán anónimo. He leído infinidad de veces este cuento desde que lo descubrí en mi adolescencia. Aun así, es la versión de Disney, Blanca Nieves y los Siete Enanos, la definitiva para mí, aunque no la he visto desde que era un niño. La mirada de Blanca Nieves –sus mangas azul y rojo, sus labios color cereza— y los siete enanos con sus nombres divertidos, todo esta dicho por Disney. Este personaje es tan cercano a mí, y para la mayoría de los estadounidenses, que se podría creer que Blanca Nieves una invención norteamericana.
¿Cómo es que el contenido de los cuentos de hadas puede estar tan alejado de nuestra experiencia cotidiana y, sin embargo, tiene tanto poder sobre ella? Cantamos piezas de cuentos de hadas y nuestro sueño es moteado con motivos de cuentos infantiles. Les contamos cuentos de hadas a nuestros hijos. ¿Por qué? ¿Para educarlos? ¿Para deleitarlos? ¿Para aterrorizarlos? ¿Para enseñarles las consecuencias del bien y del mal? Todos aquellos que los han leído pueden confirmarlo, las historias registradas por los hermanos Grimm (Blanca Nieves incluida) son horribles y espeluznantes. No son en absoluto lo que hoy entendemos como “gentilmente infantiles”. ¿Recuerdas cómo en el original de Cenicienta las hermanastras están dispuestas a cortar partes de sus pies para que encaje en ellos la zapatilla de cristal?
El factor esperanza
Los expertos le dirán que los cuentos de hadas –los cuentos populares— no fueron pensados del todo para niños. Hace muchos años, los pueblos del mundo eran iletrados, intransigentes y necesitaban entretenimiento. Puede ser que los cuentos populares, le dirán, no tenían un propósito moral o práctico. Los cuentos de hadas eran ultrajantes porque eran telenovelas, llenos de fantasías melodramáticas de gente ordinaria: hermosas doncellas sucias eran rescatadas por príncipes; los animales eran castigados por su codicia, los niños por su avaricia; había sangre, venganza y amor verdadero. Si su hijo escuchaba este tipo de historias y se volvía obediente a causa del miedo, bueno, pues había un bono.
Tal vez los cuentos de hadas se convirtieron en material infantil debido a que los niños solían ser los protagonistas de estas historias. (En la Blanca Nieves de los hermanos Grimm ella tenía sólo siete años.) O bien, si no son los niños, son animales o figuras mágicas o animales mágicos, todo lo que agrada a los niños. Creo que es por esto que los niños, los animales y las hadas llevan la carga de ser los agentes de la esperanza. La esperanza es lo que la mayoría de los cuentos de hadas comparte, por lo que se cuentan y para cualquier público. La palabra “cuento de hadas” es sinónimo de “esperanza”. Los cuentos de hadas son motivadores, incluso cuando son tristes. Hasta en los cuentos de hadas más crueles, por la esperanza que inspiran, están los niños. Tal vez el propósito del cuento de hadas sea contarnos la historia de la esperanza, para recordarnos su existencia.
La manzana envenenada
Walt Disney se ha abocado a este aspecto de los cuentos de hadas –la esperanza— y lo ha hecho de su propiedad. El nivel base de la esperanza en un cuento de hadas promedio es cincuenta veces mayor en una versión de Disney. De todos los elementos omnipresentes en la historia de Blanca Nieves –la manzana envenenada, el espejo en la pared– los que más se asocian con la esperanza provienen de la versión de Disney. Así como el primer beso de amor, silbar mientras se trabaja, y el Hi-Ho. Las grandes innovaciones en la animación de la historia fortalecieron el concepto de esperanza. Quizá los estadounidenses no podemos escribir nuestros propios cuentos de hadas, pero podemos vender la esperanza como nadie.
El énfasis de Disney en el optimismo hace que las diferencias entre las versiones de Blanca Nieves de Disney y los Grimm sean aún más evidentes. En la de los Grimm, Blanca Nieves no gana su lugar entre los enanos al limpiar alegremente la casa con la ayuda de los animales del bosque (como en la película), sino que entra sin invitación, se come la cena y se desmaya (recuérdese, ella es la siete). Walt Disney dio a los enanos un papel mucho más grande y más personal: son trabajadores, nobles, honrados y sinceros. (En los cuentos tradicionales de hadas, los hombrecitos son siniestros y extraños, semejantes a los trolls. Son criaturas subterráneas, saben robar bebés y tomar ventaja sexual de las mujeres cuando éstas duermen.) Tanto en la película de Disney como en la versión de los Grimm, Blanca Nieves cae en un estado de animación suspendida y es colocada en un ataúd de cristal. En la versión de Grimm, sin embargo, ella no despierta con el primer beso amoroso. En vez de eso, el príncipe está encantado con el estado comatoso de Blanca Nieves y ruega a los enanos para que le permitan tomarla. Como siervos del príncipe cargan el ataúd sobre sus hombros y, con el movimiento, Blanca Nieves cae fuera del ataúd, con lo que la manzana envenenada sale de su garganta y salva la vida.
…Y fueron muy felices

El contraste más profundo entre las versiones de los Grimm y Disney es el final. En ambas narraciones, la madrastra muere. Su muerte es necesaria para el “final feliz”, es decir, el matrimonio de Blanca Nieves y el príncipe. Es necesario para nuestra esperanza no ser decepcionados y anhelar la alegría que viene. En la versión de Disney, la madrastra es perseguida por los enanos y los animales del bosque hasta el precipicio de una montaña. Al tratar de rodar una piedra que aplastará a los enanos, un rayo provoca que caiga y muera. En el cuento de Grimm, la madrastra asiste a la boda de Blanca Nieves, donde se le coloca un par de zapatos de hierro al rojo vivo y baila hasta morir.
En los cuentos de hadas, el “bien” triunfa sobre el “mal”, pero la forma en que sucede no es tan simple. Es muy común que los cuentos de hadas tradicionales presenten conclusiones complicadas e incluso preocupantes. Conclusiones donde princesas inocentes aceptan al príncipe sólo si éste atormenta y matar a sus adversarios. Lo que hizo Disney con Blancanieves y los siete enanos, y con todas sus películas de cuentos de hadas, fue darnos lo que realmente queríamos: “Ser felices para siempre”, un final sin culpa, sin cabos sueltos. Un final donde la esperanza se ha resuelto. Tal vez por eso todas las demás Blanca Nieves y Cenicientas desaparecen en los tratamientos de Disney. Orson Welles alguna vez dijo que un final feliz depende de dónde termines la historia. El genio de Walt Disney fue que él sabía exactamente cuándo y cómo nos gustan nuestros finales. No con esperanza sino con satisfacción.
Tomado de: The Smart Set. Octubre 3, 2010.
Traducción: José Luis Durán King.

1 thought on “Blanca Nieves: tersa a los 200 años

  1. De niña siempre me gustaron los cuentos en especial los cuentos rusos, estoy de acuerdo que los cuentos estan esritos para sembrar el temor en los niños, en los cuentos rusos, siempre sentí profundamente esa desolación y sentido de abandono, frío, soledad.
    me gusto lo que has escrito, solo que se repite enfaticamente la palabra cuento de hadas, y a mi me parece que las hadas que son buenas, ni siquiera Campinita me parece buena…alguna vez leiste un cuento Maya? son lindas historias de princesas Mayas, brujos chamanes y mucho reino natural. te invito.

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