La locura hecha voz

Tom Waits: lo bello como el comienzo de lo terrible y viceversa
POR Andrea Mireille
Entrarle a la música de Thomas Alan Waits puede ser una experiencia de la que podrías no salir bien librado; es sumergirse en mundo de extraña y sucia belleza que, al igual que la vida, se divide entre lo trágico y lo sublime; es acercarse a la ventana por la que no queremos ver para encontrarnos, de frente, con la condición humana mediante sonidos exóticos y atmósferas podridas, acompañados por una voz ahumada y rota que igual puede sonar como la de un amante suplicante y deseoso que como la de un demente

La creación de Tom Waits es extrema y no da tregua. Parece despertar un amor adolescente y desenfrenado o un odio ciego por igual; algo así puede resultar complicado, pero debe serlo mucho más crear y encontrarse únicamente con la indiferencia, algo que en definitiva el cantante no produce. La industria musical y el público al que mantiene cautivo no han logrado domarlo: él los ha domado a ellos. Su biografía se basa en portentosas mentiras que la gente recibe, de la misma manera que una bestia hambrienta recibe el alimento: se lanza sobre ellas y las traga sin más. Sale de tour cuando quiere y no permite que sus enfermizas melodías se usen en comerciales. “No quiero que alguien escuche una canción mía y piense en hamburguesas”, dice.
La trinidad de las voces feas

Miembro de la llamada trinidad de las voces feas (al lado de Bob Dylan y Leonard Cohen), la obra del también actor, poeta y fotógrafo, se divide en varios periodos. Su primera faceta es la de un borracho que cantaba bajo postes de luz y con strippers en el escenario; las letras hablaban principalmente de la calle, la vida nocturna, de vagos, prostitutas, perdedores y de toda clase de náufragos de la vida, viajeros que iniciaron  un recorrido prometedor que terminó en decepción. Es con Swordsfishtrombones (1983) cuando el artista apuesta por un sonido más arriesgado y experimental. A partir de entonces Waits deja atrás el jazz e incorpora sonido de campanas, banjos, marimbas, gaitas, chatarra y el megáfono, el cual comenzó a usar después de que Biff Dawes le diera uno como regalo de cumpleaños. Este ciclo finaliza con Mule Variations(1999) y da paso a la etapa de comprobación(2002 en adelante); en este punto ya no es necesario autoafirmarse ni demostrarle nada a nadie, sólo importa crear y deleitarse en ello: “Los médicos y los músicos somos parecidos; usamos las manos y jugamos con instrumentos”.
En cuanto a la composición, hay una mutación en el contenido de las letras, la calle se reemplaza por caminos desolados y oscuros, donde yacen los anhelos rotos, la tragedia o, en el mejor de los casos, no lleva a ningún lado. La presencia de vagabundos y fracasados está vigente, sólo que ahora se mezcla con el absurdo, la muerte y la extravagancia.
Así, el sonido de  Tom Waits se divide en canciones cercanas al rock y al blues, para sumarse a la delicadeza de la balada hasta llegar a lo más extravagante, todo ello coronado con su principal instrumento: su voz, que igual puede sonar como un monstruo o un psicópata que como  un amante deseoso y suplicante; los cambios de tonalidad los utiliza para contrastar con la temática de las canciones, como en Fish and bird, donde el tono de voz es profundamente irritante y la letra es una bella promesa de amor; en Widows Grove, canción en la que maneja un tono bajo y dulce que alcanza su máximo de ternura cuando el protagonista asesina a su amada.
Otro recurso empleado por Waits es el spoken Word, narraciones acompañadas de música, usado por los poetas beatniks –principal influencia en su primera etapa—; Tom lo aprovecha para contar historias que parten desde siniestras clases de entomología, donde los insectos pueden encontrase en forma humana, pasando por un bizarro recorrido por el circo o historias para niños sin final feliz, pues ante todo Waits es un contador de historias con preferencia por los freaks: en sus canciones abundan los fenómenos de circo, personajes enanos, mutilados, pero sobretodo torturados por sus obsesiones; víctimas y verdugos en ese matadero al que llamamos vida.
Pero no todo es abyecto y siniestro, pues así como proporciona atmósferas podridas, brinda imágenes y palabras de gran belleza y ternura; para Waits las cabelleras femeninas se derraman como cerveza de raíz (Summertime-Burma Shave), los rizos son de fresa (Reeperbahn) o ébano y crecen estrangulados, rematados por una hipnotizante risa de champagne.
Asumiendo la paternidad

Entrarle al sonido de Thomas Alan Waits es sumergirse en mundo de extraña y sucia belleza que, al igual que la vida, se divide entre lo trágico y lo sublime. Es buscar gemas en el fango y asomarse a la ventana por la que no queremos ver (así describió Bonnie Raitt a Tom Waits). Una forma relativamente fácil de acercarse es mediante Orphans (2006), imponente testamento sonoro donde el artista asume la paternidad de 120 huérfanos para hacerlos suyos y ofrecerlos a todo aquel que se aventure a escucharlos. Otro medio son los soundtracks (Night On Earth, Fight Club, Twelve Monkeys) o los numerosos covers que le han realizado  artistas como Queens of The Stone Age, Holly Cole, Cat Power, Norah Jones y Rod Stewart, o las canciones que ha escrito especialmente para bandas de gospel –curioso que un hombre que habla de dios como un borracho o un ser indiferente y perdido tenga letras que incluso han llegado a cantarse en iglesias—; por si fuera poco, su experimentación no tiene límites, ya que a lo largo de 37 años ha experimentado con la rumba, el rock, la balada, el gibberish, el cabaret berlinés e incluso el hip hop: en el álbum N.A.S.A puede oírsele la lado de Kool Keith o bien como un inquietante bebé al lado de la banda Eels (Going Fetal.)
Si ello no basta, su lista de fans incluye a Tim Burton, Thom Yorke, PJ Harvey, KT Kunstall, Frank Black, Colin Firth, Jack Nicholson, Bruce Springsteen, Johnny Deep, Marianne Faithful, Keith Richards, Rod Stewart, y Mark Everett. Sin olvidar a Scarlett Johansson, quien lo homenajeó con un disco mediocre que fans y críticos especializados destrozaron por igual. Sin olvidar a las bandas U2, Coldplay, Starsailor, Muse, Depeche Mode, Modest Mouse y Travis.
Como se mencionó en la entrega anterior, escuchar a Tom Waits no es fácil, por la sencilla razón de que no es un artista complaciente. Por lo tanto, su obra no es para todos; mucho menos para los que gustan de lo lineal y lo cuadrado; tampoco es para los que sienten que la obra debe llevarlos de la mano. Aproximarse es como subirse a una montaña rusa oxidada, como llegar a un sucio y viejo motel, donde te sientes en casa y simplemente te entregas a la diversión, la redención y la belleza que puede haber en ello. La música de Waits es como la frase de Rilke: lo bello como el comienzo de lo terrible y viceversa, “lo que todavía podemos soportar y admiramos tanto”.
16 canciones básicas (en orden arbitrario) para acercarse a la obra de Tom Waits
Summertime/ Burma Shave (1979)
“Took out her barrettes and her hair spilled out like rootbeer”
La versión de la presentación en vivo en Australia, del bootleg Cold Beer And a Hot Night, rebasa los 12 minutos y abre con el desgarrador solo de trompeta de Herbert Hardesty en la historia de un roadtrip que culmina en un trágico accidente automovilístico.
Hearthattack & Vine (Homónimo, 1980)
“Don’t you know there ain’t no devil, that’s just god when he’s drunk”
Track inaugural del disco homónimo, descrita como raw sex, los gruñidos de Waits resultan extremadamente sugerentes, combinados con la potencia de una voz desgarrada que enmarca vicios y personajes sórdidos.
Lucinda (Orphans/ Brawlers, 2006)
“She didn’t wanted money or pearls. No, that wasn’t enough for Lucinda, she wasn’t that kind of girl”
Eliminada del tracklist de Real Gone, Lucinda es un desesperado blues que refleja la tormenta interior de un hombre que ha perdido todo por Lucinda; la canción es una oda a las mujeres que no quieren dinero o perlas sino tu alma.
Shore Leave (Swordfishtrombones,1983)
“I’m so far away from home and I miss my baby so, I can’t make it by myself, I love you so”
La canción que dejó azorados los ejecutivos de Electra/Asylum y le costó a Waits el contrato con la disquera. Combina un susurro suplicante que culmina con chillidos agudos que encuadran la exótica travesía de un hombre lejos de su amada (Kathleen Brennan): todas las canciones de amor que Waits ha escrito desde el 83 han sido para ella, ésta en especial refleja el anhelo del cantante por establecerse.
Anywhere I Lay My Head (Raindogs,1985)
“I don’t need anybody, because I learned to be alone”
Canción ideal para un funeral, una despedida del pasado o de la vida cuya austeridad de sonido termina en un a explosión de alegría y sonidos triunfales ejecutados al estilo de las bandas funerarias de Nueva Orleáns.
Raindogs (Raindogs,1985)
“Give my umbrella to the Rain Dogs for I am a Rain Dog, too”
Con un acordeón tan tenebroso como rítmico,  la canción es un tributo a todos los canes perdidos que Waits vio en su estancia en Nueva York, quienes lo miraban con “cara de ¿podría ayudarme, señor?”. Perros bajo una lluvia salpicada de vino que buscan regresar a un hogar al que saben que jamás volverán y cuya máxima versión se puede apreciar en la cinta Big Time.
Tango Ti’l They’re Sore (Raindogs,1985)
“Let me fall out the window with confetti in my hair”
Canción bañada en bourbon, que combina elementos de jazz y el piano bar con austeridad de piano y el trombón que anuncian que la fiesta está dando sus últimos tumbos, en un ambiente en el que reinan el absurdo y la celebración.
Back in the Old World (Night On Earth soundtrack, 1992)
“But now that I have gone from here there’s no place I’d rather be”
Pista en la que Waits se pone en los zapatos de un muerto desencantado de la vida que siempre renegó del mundo sólo para darse cuanta lo mucho que le gustaba estar en él. Refleja no sólo el espíritu de contradicción humano sino a alguien dispuesto a volver a él a cualquier costo con la única fuerza que le  queda: la de los locos y los vencidos.
Goin’ Out West (Bone Machine, 1992)
“Well my friends think I’m ugly I got a masculine face”
Con sonido rudo, Waits nos da nociones absurdas de lo que es la masculinidad y la fuerza bruta, inspirada en un fanfarrón aspirante actor que conoció y salvaje de principio a fin; la canción puede escucharse en Fight Club (1999), justo cuando los miembros del club descienden al sótano de Lous Tavern a romperse la madre por el puro placer de hacerlo.
I Dont Wanna Grow Up (Bone Machine, 1992)
“I’d rather stay here in my room nothin’ out there but sad and gloom”
Espíritu punk, angustia adolescente y síndrome de Peter Pan son ensalzadas en una canción impecablemente gritada por la voz aguardentosa de Waits, quien para el video de esta canción covereada por los Ramones se disfrazó de diablo y le robó el triciclo a su hijo.
Gods Away on Bussines (Blood Money, 2002)
“I’d sell your heart to the junkman baby for a buck, for a buck!”
Oscura, siniestra. Incluida en el disco Blood Money, es una de las canciones más conocidas de Waits, que retrata la desesperación, perdición, decadencia y miseria humanas, todo ante un Dios negligente e indiferente que está lejos, en un viaje de negocios.
Its Allright With Me (Red Hot+Blue, 1990)
“I’m trying so hard to forget, don’t you wanna forget someone too?”
Cover de la canción de Cole Porter para un disco tributo, que mezcla escandalosas aves con la voz de Waits en su tono más caricaturesco y chillón, lo que le da sonido descarado y refrescante a esta balada. Cabe mencionar que Cole Porter detestaba que le manosearan las canciones y odió la versión de Lena Horn. Seguro que volvería a morirse al escuchar la deconstrucción hecha por Waits.
Walk Away (Orphans/Brawlers, 2006)
“I’m going away but I’m gonna be back when it’s time to walk away and start all over again”
Incluida en el soundtrack de Dead Man Walking, habla de los deseos de escapar y de alcanzar la redención, sentimientos con los todos podemos identificarnos. En la canción, la voz de Waits se escucha “limpia”, sin artificios, llena de honestidad, simplicidad, pero también de arrepentimiento.
Green Grass (Real Gone, 2004)
“Lay your head where my hearth used to be”
Del álbum Real Gone, el verde pasto nos revela un amor roto; la canción es tan intimista que parece que Waits nos canta al oído; seductor, candente, se revela como un amante deseoso y suplicante que, más que solicitar un último encuentro furtivo, pide no ser olvidado.
Chocolate Jesus (Live on Letterman, 1999)
“Only a chocolate Jesus can satisfy my soul”
Magnífica versión en vivo que deja muy atrás a la original, que puede encontrarse en el Mule Variations, reunida en el bootleg Spare Parts, donde puede oírse a Waits rugiendo a través del megáfono, sobre un rico y religioso postre. Una delicia para chicos y grandes de principio a fin.
Strange Weather (Big Time, 1988)
“Once again we are strangers and the fog comes rolling in”
Compuesta por el matrimonio Waits-Brennan para Mariannne Faithful, la interpretación de Waits es conmovedora,  llena de nostalgia y ternura, retrata un amor a punto de naufragar, enmarcado en un clima inestable y lleno de tristeza.
Nota: Los discos Alice, Franks Wild Years y The Black Rider no se incluyen en la lista por ser considerados álbumes imprescindibles, lo cuales se analizarán a detalle en las próximas entregas.