Escenas marítimas

POR Óscar Garduño Nájera
 Bestia marina de dos cabezas somos para los demás y nosotros guardamos el secreto que un día nos proporcionó la mitología marina
1. No hay respiración que consiga luchar contra el sonido contundente de las olas, contra su furia indómita; no obstante, dentro de una casa de campaña, de madrugada, en medio de la playa, dos respiraciones agitadas consiguen acallar no sólo al mar sino al mundo mismo.
2. Entre el aliento del mar, su soplo casi infinito, y tu boca hay un silencio que se rompe conforme cae la tarde, conforme se desvanece el sol sobre tu espalda y apareces transformada en una sirena que es, a la vez, un milagro… desapareces para llegar a otros hombres, a otras playas.
3. ¡Somos tan semejantes al mar!: allá se separan sus muros por las olas, nosotros por las lágrimas, las cuales vienen a ser una extensión que tarde que temprano regresa al mar para decir adiós.
4. El mar abre sus piernas para acurrucarnos por una noche; en cuanto amanece, nos deja ir bañados de la arena que habrá de soplar el tiempo y la lejanía.
5. Por el abdomen de la arena avanzamos los dos hasta encontrarnos con la ola intempestiva de tus labios entreabiertos y fallecer mientras intentamos nadar en lo que parece un beso eterno.
6. En la punta de tus pezones navega mi embarcación; naufrago por tu ombligo en cuanto tu mirada abre el horizonte y descanso en cuanto produces olas.
7. Caminaron por la playa mientras cada ola acariciaba su memoria. Jamás supieron que ahí, en la arena, también habrían de empaparse del mismo olvido, contagiados por quien olvida de las olas su paso.
8. Sobre el mar, de noche, la bóveda celestial pronunció las palabras que nunca puse en tus oídos. Cuando llegó el amanecer, dejé de existir para ti. Ahora me recuerdas cada que una ola acaricia tus piernas y reconoces que no fui el mejor hombre.
9. Semejante a la vida, hasta que lo vi de frente supe de la inmensidad del mar, de cómo se esmera en hacernos sentir una hormiga conforme nos enfrentamos a él, conforme intentamos una luche que de entrada sabemos imposible.
10. Cada ola es una manera de penetrarte y cuando te pierdes a lo lejos hemos alcanzado el orgasmo bañados de espuma.
11. Como no conseguí nadar sobre las olas, impuse récord cuando nadé sobre tu cuerpo, descansé en tus bahías y tomé el sol en el brillo de tu mirada.
12. Nuestras pisadas sobre la arena dejan huellas, cierto, y a la vez borran aquello que fuimos para convertirnos en lo que somos ahora, en lo que jamás volveremos a ser.
13. Tripularé mi embarcación hasta tu puerto aun cuando sé que, igual que los conquistadores, no volveré a ser bien recibido, pues quemadas estarán mis pertenencias.
14. Abres tus piernas como gaviota en vuelo y los dos emprendemos la huida sobre el mar hasta que tu respiración se enreda con la mía y descendemos en picada para amanecer entrelazados.
15. Bestia marina de dos cabezas somos para los demás y nosotros guardamos el secreto que un día nos proporcionó la mitología marina.
16. Cada que cierras tus ojos naufrago sin sentido ni dirección, hasta que el faro de tus caderas viene a alumbrar mi camino y desciendo por el túnel de tu sexo.
17. Resbalo mi mano por tu cabello y con mi lengua conformo por tu piel las olas de nuestro mar.
18. He de morir ahogado, sin duda, cuando tus piernas cerradas quemen cada ola, sequen el mar e inventen el páramo que siempre nos persiguió.
19. Descubrimos que nuestro ritmo es semejante al de la naturaleza cuando hicimos el amor montados en cada una de sus olas.
20. Sobrevivo en la isla de tu ombligo y espero a que llegue la noche para hacerme a la mar.
21. En tus nalgas se puso el sol de madrugada mientras yo, sumergido, probaba, gustoso, la espuma de tu sexo.

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