Publican la versión original de Dorian Gray

POR Brooke Allen
Extrañamente, considerando el estatus de culto que con el tiempo alcanzó esta obra de Oscar Wlde, la versión original del escritor nunca había sido publicada sino hasta ahora, más de 120 años después de la edición de Lippincott’s

Más de un siglo después de su publicación, El retrato de Dorian Gray, la novela de Oscar Wilde, es considerada una de las clásicas de la literatura inglesa, una obra maestra del esteticismo de fin-de-siècle y, en muchos aspectos, una precursora del movimiento modernista.

Su estatus de icono actual no podía preverse en 1890, cuando la historia apareció por vez primera de manera simultánea en Gran Bretaña y Estados Unidos, en las páginas de la revista Lippincott´s. La reseña del London’s Daily Chronicle expresó la indignación de muchos:

“Embotamiento y suciedad son las contenidos principales de este mes de Lippincott’s: el elemento impuro, aunque innegablemente divertido, ha sido proporcionado por la historia del señor Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray. Es un cuento generado a partir de la literatura leprosa de los decadentes franceses: un libro venenoso, una atmósfera cargada de los olores mefíticos de la putrefacción moral y espiritual; un estudio regodeado en la corrupción física y mental de la juventud nueva, justa y dorada, que puede ser fascinante, pero por su frivolidad afeminada, su falta de sinceridad estudiada, su cinismo de teatro, su misticismo de mal gusto, su filosofía frívola… El señor Wilde dice que el libro tiene ‘una moral’. La ‘moral’, en la medida en que podemos comprenderla, es el fin principal del hombre para el desarrollo de su naturaleza al máximo mediante ‘la búsqueda de nuevas sensaciones’, que cuando el alma se enferma la manera de curarla es negar los sentidos de la nada”.
“Inmundicia”, “corrupción”, “lepra”, “putrefacción” y “decadencia francesa” fueron términos codificados para “homosexualidad”, una palabra que no entraría en el idioma inglés sino hasta dos años más tarde, un concepto que no podía ser discutido abiertamente en un periódico respetable de la época, ni mencionado en las conversaciones. Cuando Dorian Gray fue revisado para su publicación en forma de libro, una buena parte del material considerado impuro y leproso tuvo que ser retirada. De hecho, el editor de Lippincott’s, J.M. Stoddart, ya había hecho recortes sustanciales, un proceso que excluyó al autor, de conformidad con el protocolo de las revistas de entonces. Y Wilde y su editor subsiguiente harían más cambios para la publicación de Dorian Gray en forma de libro un año después, en 1891.
Rigor académico

Extrañamente, considerando el estatus de culto que con el tiempo alcanzaría El retrato de Dorian Gray, la versión original de Wilde nunca había sido publicada sino hasta ahora, más de 120 años después de la edición de Lippincott’s. La Belknap Press de Harvard lo ha puesto a disposición en un volumen profusamente anotado e ilustrado, editado por Nicholas Frankel. No es frecuente que una pieza con tal rigor académico venga acompañado de un tratamiento de lujo, y en este caso se trata de un motivo de verdadera celebración, ya que Frankel ha proporcionado una gran cantidad de material suplementario y visual, así como una “Introducción textual” y una serie de notas que explican las referencias y el contexto cultural, elementos que ayudan al lector a comprender los procesos de edición y señalan los pasajes que fueron seleccionados para su eliminación, como este discurso del pintor Basil Hallward dedicado a Dorian:
“Es muy cierto, te he reverenciado con un cariño más allá del sentimiento que un hombre debe dar a un amigo. De alguna manera nunca he amado a una mujer… Desde el momento en que te conocí tu personalidad ejerció la influencia más extraordinaria en mí… Te he adorado loca, extravagante, absurdamente. Yo estaba celoso de todo aquel a quien has hablado. Quería tenerte completamente para mí. Sólo era feliz cuando estaba contigo.”
(Esto era un poco fuerte, incluso para una época en que la “amistad romántica” entre los hombres era aceptable; y de hecho, incluso el nombre del héroe, “Dorian” –“griego”—, era más que un poco sugerente.) En total, el manuscrito revisado de 1891 que finalmente apareció en forma de libro abarca una serie de cambios y omisiones destinadas a alterar y convencionalizar la “moral”, realzando la monstruosa belleza de Dorian y así representándolo como un personaje mucho menos simpático de lo que parecía ser en el manuscrito original. Atendiendo el manuscrito a máquina, a continuación encontramos más comprensible el discurso de Wilde a través de elementos autobiográficos en el libro: “Basil Hallward es lo que creo que soy: Lord Henry lo que el mundo me cree: Dorian lo que me gustaría ser –en otras edades, tal vez.”
Escándalos homosexuales

Frankel ha hecho mucho para colocar a Wilde y a su novela en el contexto de su tiempo: “Una atmósfera caliente de histeria y la paranoia” sobre la “desviación” sexual. El Acta de Enmienda al Código Penal fue desplegada por Henry Labouchere, un miembro radical del Parlamento, para incluir la criminalización de los actos de “indecencia grave” entre hombres. (La Enmienda Labouchere no fue derogada sino hasta 1956.) La vaguedad del lenguaje de la enmienda causó un miedo que desembocó en paranoia entre la comunidad homosexual; como Frankel escribe: “Las condiciones habían sido creadas por una serie de escándalos homosexuales que sacudieron a Londres y aumentaron el nivel de homofobia en la sociedad británica.”
El denominado Asunto de la Calle Cleveland, que estalló meses antes de la primera aparición de Dorian Gray, fue el más espectacular de los escándalos, incluyendo la infiltración y el arresto de una banda de “chicos de alquiler” que de día trabajaban como mensajeros de telégrafo y de noche como prostitutos en un prostíbulo de la calle Cleveland. Varios aristócratas y militares prominentes estuvieron implicados; Lord Arthur Somerset, el escudero del Príncipe de Gales, huyó del país; una sombra fue lanzada incluso sobre el nombre del hijo mayor del Príncipe, aunque la sospecha se comprobó posteriormente que era infundada. “A raíz del escándalo de la Calle Cleveland”, Frankel explica, “el énfasis de Wilde sobre la juventud de Dorian Gray, o la susceptibilidad a la “corrupción” de un hombre mayor aristócrata (Lord Henry), son algunos pasajes de la novela que más indignaron los reseñistas.”
Vida secreta

Hoy, el conocimiento de la conmovedora historia posterior de Wilde proyecta una sombra sobre Dorian Gray. Casado desde 1884 con Constance Lloyd, Wilde había llevado secretamente una vida homosexual al menos desde 1886 y probablemente mucho antes. (“El encanto del matrimonio”,» bromea Lord Henry en Dorian Gray, “es que provoca una vida de engaño necesario para ambas partes”.) En 1889, Wilde comenzó a cortejar a un hermoso poeta joven llamado John Gray, el modelo probable de Dorian. (Por lo menos el propio Gray creía que era así.) Después de que la novela se publicó, Wilde comenzó su desastroso romance con Lord Alfred Douglas. La enemistad con el violento padre de su amante, el marqués de Queensberry, derivó en uno de los juicios más famosos de la historia, el arresto posterior de Wilde acusado de sodomía y su condena a dos años de trabajo duro. El dramaturgo más celebrado e ingenioso de Inglaterra se había convertido en su paria más despreciado. Nunca más volvió a ver a sus dos hijos; Constance cambió su apellido y el de los suyos a “Holland”, e instruyó a los niños “que olvidaran que alguna vez habían llevado el apellido Wilde y que nunca lo mencionaran a nadie”. Después de salir de prisión, Wilde se exilió en Francia, donde asumió el nombre de “Sebastian Melmoth” y murió en la miseria en 1900. “Yo nunca sobreviviré al siglo”, había predicho. “El pueblo inglés no lo toleraría”.

Si el texto original es “mejor” que la versión del libro publicado en 1891, es un punto discutible. Algo del material original de Wilde pudo haberse perdido en el segundo (incluso la palabra “amante” fue considerada inadecuada para su publicación en ese momento, y el material heterosexual de la novela fue censurado tan despiadadamente como sus insinuaciones homosexuales). Pero mucho se ganó también en la versión ampliada que Wilde preparó en 1891, con el brillante Lord Henry proporcionando un poco de material nuevo y maravilloso. Esta versión comentada, aunque es un tesoro para los estudiosos, también lo es para cualquier persona con un interés serio en Wilde, en los 1890 y en el esteticismo, ya que puede servir como complemento al texto estándar en lugar de reemplazarlo.
Imágenes: Francis Bacon.
Oscar Wilde. The Picture of Dorian Gray. An Annotated, Uncensored Edition. Editado por Nicholas Frankel. Harvard University Press.
Tomado de: Barnes and Noble Review. Abril 26, 2011.
Traducción: José Luis Durán King.