Dr. House, el hombre nietzscheano

POR Mariana Molina
Dr. House se acerca más a la representación de la vida de un genio, del Nietzsche como hombre, que al “súper hombre”, pero se acerca  también a esa angustia moderna de un Sartre, el hombre existencialista contemporáneo

Mucho se ha especulado acerca de este famoso personaje de la serie televisiva que lleva su mismo nombre. Dr. House ha tenido tanto éxito en América Latina como en Europa, incluso más del que pudo haber esperado la cadena Fox. Existen ya tres libros en el mercado acerca de este polémico individuo, los cuales han alcanzado los primeros lugares de los bestsellers.
¿Quién es Dr. House y por qué es tan aclamado por algunos y sumamente odiado por otros? ¿Qué hay detrás de la publicidad y la estereotipada imagen que se ha manejado de él? ¿Realmente podemos hablar de un acercamiento del Dr.House con Nietzsche?
La filosofía de Nietzsche ha sido interpretada más como una retórica de la razón nihilista que como una exaltación del pensamiento filosófico humano. Su obra más conocida, Así habló Zaratustra, aunque no la más importante, pero sí interpretativa, es para algunos casi una biblia de lo que él llama “el súper hombre”, donde expone una genealogía de la moral para alcanzar al hombre superior, la dureza espiritual, el arrojo, el individuo que ve las cosas tal y como son sin complacencias ni miramientos ingenuos del ser.
Nietzsche plantea en una de sus frases más famosas “Dios ha muerto” la caída del sostén de la ciencia, cultura y razón basada en la idea de que existe, al menos teóricamente, algo más grande que nos permite acceder a la verdad y el orden de las cosas. Es decir, el hombre ahora queda descubierto ante sí mismo como el único que puede sostener y cambiar su propia existencia, sin bien ni mal que le delimite la formación de la propia conciencia de su peso finito y solitario en el mundo, individualidad y atrevimiento al nuevo conocimiento, el espíritu libre que tiene nuevas perspectivas para encontrar el propio camino.

Para Nietzsche, el individuo superior es metafóricamente un hombre que no existe, el hombre del futuro, que si bien vivió en algunas partes de la historia sin haberse completado del todo, podríamos mencionar entre otros a Napoleón, Goethe y Shakespeare.
A su vez, el personaje de la serie Dr. House, si bien habla de la historia de un genio de la medicina y de su particular forma de practicarla, en sí mismo no pertenecería al llamado súper hombre de Nietzsche; sin embargo, nos presenta un planteamiento lo suficientemente interesante como para atrevernos a buscar en él la filosofía fundamental del sufrimiento nietzscheano, con unos tantos matices de Sartre.
Gregory House, conocido por todos como “House”, es un medico considerado una eminencia, encargado de hacer diagnósticos en enfermedades incurables o difíciles; su trabajo, además de salvar las vidas de quienes, al no poder ser sanados, porque ningún médico del mundo pudo descubrir su enfermedad, llegan a él cómo su única esperanza, aun sabiendo de sus métodos no convencionales; la tarea de House es encontrar las causas de dichas enfermedades y crear nuevos campos de estudio en la ciencia que, basados en la mera razón, lleven a la medicina a un nivel superior, pues él considera que si nadie más ha podido resolver los casos que lo han hecho tan famoso, es a causa de los métodos obsoletos, y por lo tanto, incapaces e insuficientes para el nuevo reto científico de la medicina.
Quizá el personaje de House molesta tanto por ser un hombre de inteligencia superior al promedio, que se sabe en un mundo inferior a él y se encuentra limitado a su vez por ese conocimiento que lo confronta con una sociedad que lo “obliga al aislamiento y la incomprensión”, pero que, a diferencia de las historias sombrías y trágicas, se divierte burlándose de los tontos, manipulándolos, chantajeando, evidenciándoles su vida sin sentido, destruyendo la fantasía de los enamorados y provocando fuertes disyuntivas morales en religiosos, así como defraudando contantemente a quienes confían en él sólo para darles una lección o porque resulta divertido; es una especie de vengador de aquellos genios que murieron solos y enfermos de sífilis o alguna otra enfermedad indignante, y en plena miseria.

La capacidad de House para ridiculizar a la gente a su alrededor, no sólo a sus pacientes sino a su equipo, es contante en cada temporada. Se enfrenta de manera arrogante pero intuitiva, eficaz y algunas veces elegante ante cualquiera que él considere un pobre mediocre o fracasado; sus bromas son excesivas y la manera excéntrica e infantil del personaje puede parecer insultante; esa es una parte comprensible, unas veces es mezquino, cretino o simplemente malvado,  pero en realidad House es el experimento del hombre sobre calificado y adelantado a su tiempo en un mundo contemporáneo y cotidiano; no es el hombre común, que también conlleva esa parte de carga solitaria frente al mundo, es el genio, el creador, pensador y científico en una especie de antropología filosófica a la vez hecha para el publico común y con mentalidad promedio.
La manera cruel de los métodos que utiliza House con sus pacientes puede ser vista como morbosa. No importa si tiene que cortar una pierna, un brazo o sacar los ojos a una niña, un bebé o un anciano, él tiene que hacer lo necesario para encontrar la respuesta que busca; es obsesivo y meticuloso en su trabajo, por lo que es confrontado constantemente por su equipo, al cual el demostrará que su “ética” sólo es un impedimento que obstruye el conocimiento científico; juega con sus creencias morales y religiosas, los empuja hasta el máximo de su naturaleza, los obliga a mentir, robar órganos, transgredir la ley, traicionar a quienes aman y a ellos mismos. Su equipo se muestra resistente a los juegos de su jefe, pero irónicamente se vuelven mejores médicos, más precisos, ingeniosos y acertados en los diagnósticos, ambivalencia emocional que los lleva por lugares muy oscuros de los que a veces temen no poder salir.

Las constantes confrontaciones de House con el exterior son caprichosas, pues no escapa de ser un ser solitario. En la serie se justifica su “amargura” debido a su cojera, que también fue causa de haber perdido el amor, y le provocara de por vida constantes dolores en la pierna, por lo que debe tomar medicamentos muy fuertes, a los que ya se ha hecho adicto. Aunque su inteligencia y excentricidad lo hacen atractivo a las mujeres, House le teme al compromiso y prefiere pagar prostitutas y ver pornografía por Internet; no tiene amigos, sólo uno, al cual trata como su sirviente, le roba dinero, es demandante, exigente, le miente y ha sido causa de sus muchos divorcios y hasta de la muerte del amor de su vida.
En cuestión de relaciones humanas se muestra al genio de manera bastante realista, pese a que a muchos les parece exagerada. En la serie buscaron una justificación física y psicológica-emocional, añadiéndole un peculiar sentido del humor en situaciones bastante divertidas, pero todos sabemos que el verdadero genio en la historia ha sido presa de las mismas desgracias, e incluso peores y sin justificación alguna; las personas consideradas como genios luchan toda su vida con depresiones, adicciones, enfermedades mentales y mucha miseria; la soledad y aislamiento les producen una muerte muy temprana o los llevan a la locura.
Por eso es que House es un personaje que nos reta en cada capítulo a preguntarnos si la vida en verdad es lo que creemos o lo que preferimos creer, si en realidad es bella o justa, si no terminaremos dando círculos históricos como ratas de laboratorio humano. Por ello su motivación, más que salvar vidas, es descubrir las paradojas científicas que se le presentan como enfermedades. Las personas le importan muy poco; si pudiera salvar a alguien de ser atropellado no lo haría, eso sería bastante simple y fatuo, y no se puede saber si salvaríamos a un asesino o a una buena persona, entonces qué sentido tiene.

La regla de House es que “todos mienten”, premisa interesante, pues no es sino la madre de todo el conocimiento. “La duda”, desconfía de todo lo que  dicen sus pacientes, no sólo es cuestión de  mentir, todos ocultamos cosas; así es como House desmenuza parte de la naturaleza humana. La gente no cambia, les dice a los pacientes que al borde de la muerte sienten arrepentirse de haber sido infieles, asesinado o de llevar una vida insoportable, y creen que han recibido una segunda oportunidad y sus vidas pueden cambiar. Al salvarlos también les muestra su realidad; el asesino volverá a matar, el infiel no dejará a su amante y el mediocre no tendrá el valor de ser feliz; la anoréxica volverá a consumir anfetaminas, pues en realidad se odia; el canceroso volverá a sentir que le pesa cuidar su salud y muy probablemente recaerá por descuidado; el enfermo de enfisema volverá a fumar y el suicida algún día lo logrará. Es una lección que todos deben aprender y él no muestra compasión en demostrarlo, tener la razón y exhibirlo es una parte de su ego que recompensa el desprecio que le tiene a quienes ha quitado la esperanza o la idealización de sí mismos, aun habiéndoles salvado la vida, también los ha dejado muertos.
House no tiene problemas de dinero. A pesar de ser un adicto, inestable emocionalmente y depresivo, sabe hacer lo que más le gusta y eso vale mucho dinero; roba y pide prestado para llamar la atención o demostrar una vez más la ridícula autocompasión que hace débiles a los seres humanos; es un hombre materialista pero selectivo, posee cosas valiosas no sólo materiales; es un hombre que aprecia las cosas sublimes de la vida debido a esa paradójica enorme sensibilidad que le da su condición de genio; es un amante de la literatura, la música culta, el jazz, el rock, la pintura, el cine, pose un piano que le acompaña al final de algunos capítulos, cerrando con la imagen de un hombre solo para sí mismo, perdido en lo sublime de la creación.

El hombre que desprecia lo común, que se niega a la vida retorcida de los que no saben lo que quieren y se quejan de no ser felices, que buscan el amor eterno y la fidelidad en una pareja, que eligen una inocencia muy parecida a la ignorancia, sin darse cuenta que es la misma, la vida solitaria y pesada, que unos días obliga a odiar al mundo y a la sociedad que finge y se regodea en una serie de eventos públicos y reglas que etiquetan lo que es “sano” o “normal”, el recelo y rencor de quienes son terriblemente estúpidos pero realmente  felices, y esa genuina dicha que no se puede fingir también insulta y hace un poco miserable la inteligencia; el mundo caótico, agotado dentro de sí, insuficiente para los grandes genios, cruel y atormentado, ésa es la verdadera figura del Dr. House, mal entendida por algún publico promedio, que sólo se divierte viendo a un doctor excéntrico que se pasa de la raya con sus “travesuras” y un reflejo doloroso para quienes pueden ver más allá de lo que los mismos creadores hallarían en su personaje.
Dr. House se acerca más a la representación de la vida de un genio, del Nietzsche como hombre, que al “súper hombre”, pero se acerca  también a esa angustia moderna de un Sartre, el hombre existencialista contemporáneo, ese coqueteo del genio con la muerte, con el suicidio, con la locura, con el hastió y el vértigo de un mundo que, por muy moderno, jamás estará a la altura ni comprenderá el inmenso mundo interior de los genios.

Dr. House, el hombre nietzscheano comentarios en «3»

  1. Gregory House es un hombre irreverente y retador… En cierta manera un arquetipo del hombre moderno, al menos de una clase de hombre moderno, es el equivalente actual del 'Hombre del Renacimiento' es medico, científico, filosofo, músico, aventurero, solitario y existencialista…. Magnifico y desafiante articulo… Por favor, los simpatizantes de House del lado derecho, los que lo aborrecen del izquierdo, y no se empujen….
    Eduardo Martínez Rosas.

  2. Mariana, tu escrito me parece fantástico… Haces un análisis sobre ese icono de la televisión que es Gregory House, que me parece genial. Me divirtió mucho tu escrito. Gracias.
    Verónica Alatorre.

  3. Muy interesante reflexión sobre los caracteres de este personaje de televisión. Es uno de mis favoritos, por su actitud retadora y antisolemne. Hay que reflexionar sobre Nietzsche y su relación con House, pero indudablemente vas en la linea correcta. Felicidades, me agradó.
    Sandra Luz Hernández.

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