El mercader regio

POR Alfredo C. Villeda
Manuel Jonás como Shylock, otro personaje de Shakespeare, se transforma de villano grotesco a villano cómico
(deperlasyranas.com)
En la célebre obra de Shakespeare, Antonio luce tan distante de su papel de mercader que el lector se olvida de que lo es. Aparece tan lejos de esa actividad como un mercader contemporáneo que jura ser comerciante de quesos y mezcal, cuando la evidencia lo acerca más a un cobrador de derecho de piso, a un vulgar extorsionador. Como en la Venecia del libro, en Monterrey hay un contraste de naturaleza entre el cuento encantado sobre el honorable hermano del señor alcalde y la densidad realista del truhán pillado en video.

Manuel Jonás de nombre, el mayor de los Larrazabal fue exhibido en la práctica de artes que ya se le atribuían durante su paso por Oaxaca, de donde dice importar los famosos productos que, ahora sabemos, son delicia y vicio de por lo menos un dueño de casino, el del Red. Mercancía que nadie ha visto, pero que debe ser manjar olímpico a juzgar por las cantidades de billetes que el arraigado hermano recibía, al menos en tres ocasiones, de manos del contador de la casa de juegos.
Si la evidencia grabada, sin embargo, demuestra lo que el sentido común ya procesó, el arraigo decretado la noche del jueves 1 de septiembre se convertirá en formal prisión y la marca política Larrazabal se irá a la basura. Indefendible por el lado político o familiar, dejado a su suerte con todo y sus lácteos por el presidente municipal, a Manuel Jonás sólo le queda la estrategia legal. Al día siguiente, el abogado trataba de convencer al arquitecto Benavides, en el noticiario de Mutimedios, de que 400 mil pesos no caben en una caja como la que aparece en los videos.
(politicos-arroba-arroba-arroba.blogspot.com)
¿Cómo olvidar que los dólares del empresario Carlos Ahumada desbordaban ligas, bolsillos y maletines de René Bejarano? ¿Cómo abstraerse de la sentencia de Hegel-Marx sobre que algunos personajes y sucesos ocurren dos veces, una como tragedia y otra como farsa, aunque haya más de la segunda apreciación en ambos casos? Manuel Jonás como Shylock, otro personaje de Shakespeare, se transforma de villano grotesco a villano cómico. Harold Bloom ha escrito que sólo podemos hacer suposiciones sobre esta comedia situada en una ciudad de oscuros rincones psíquicos. Venecia, por supuesto, no la castigada Monterrey.
Hay que hacer notar, por cierto, que a la par de que el gobernador Rodrigo Medina y el presidente Felipe Calderón ordenaran que se vaya hasta las últimas consecuencias en el asunto de los casinos y los videos del hermano mercader, dos empresarios de peso completo, José Antonio Fernández Carbajal y Lorenzo Zambrano, exigieron se proceda a fondo, llevándose entre líneas al propio mandatario estatal y a todos los alcaldes de Nuevo León, principalmente al de Monterrey, que “no tienen el control de la plaza”.
Calderón, en cambio, transita más bien por una pista numérica. Primero declaró tres días de luto nacional, que propiamente consistieron en colgar un crespón en Los Pinos y la Bandera a media asta; acto seguido montó guardia de dos minutos frente a los escombros del casino Royale a su espalda, todo esto la semana pasada; y, finalmente, en su mensaje con motivo del quinto Informe de gobierno, pidió al respetable reunido en el Museo de Antropología un minuto de silencio por las víctimas inocentes de la lucha contra el crimen organizado. Tres días, dos minutos, un minuto.
Acto en el que, hay que apuntarlo, el mandatario se declaró “indignado” por la corrupción y falta de transparencia que desembocaron en la tragedia del Royale. Palabras más, palabras menos, manifestó encono y aun escándalo por el abismo entre las realidades que él divide en “judicial y real”, en un evidente menosprecio a los procedimientos judiciales que marca la ley, todo en aras de justificar los continuos yerros de la autoridad que procura justicia: michoacanazo, Hank, Greg… ¿Por qué no, se pregunta el inocente escucha del mensaje presidencial, pone orden en las reuniones del gabinete de seguridad nacional y manifiesta la misma indignación ante tales tropiezos a la persona indicada, la procuradora Marisela Morales, antes fiscal anticrimen, áreas ambas desde donde perfiló la fallida estrategia de los casos citados. Ayer en Antropología, mucho ruido y pocas nueces, para decirlo no con un lugar común, sino con otra memorable obra del padre de la lengua inglesa.